viernes, 6 de octubre de 2017

43

Mientras tanto yo salía de la casa a buscar un teléfono pues la señora Meiju no tenia, así que hablé de un teléfono público, primero llamé a Henry, Sara me contesto pues Henry ya se había dormido le dije que había llegado bien y que no se preocuparan que pronto nos volveríamos a ver, después llamé a mi madre porque Sara me había insistido que lo hiciera, así que la llamé y obviamente me regaño, y después de su regaño hablé con mi hermana, le conté todo y ella se enojó muchísimo con Paul y prometió no decir ni una sola palabra, colgué y me dirigí de nuevo a la casa, la señora Meiju me había preparado un chocolate calientito, me lo tomé y después de eso me fui a la cama que era tan cálida que pronto me quedaría dormida sin haber pensado antes en la inmensa tristeza que me invadía.
Así paso el tiempo, alrededor de un mes, los Beatles ya estaban de nuevo en Liverpool solo tenían un mes de descanso, todo julio porque en agosto volverían de gira ahora en norte américa, ese tiempo de descanso en Londres lo aprovecharon sobre todo Paul para buscarme, necesitaba hablar conmigo.
Una lluviosa tarde de julio llego a casa de Henry acompañado de George, se bajaron del auto y apagaron sus cigarrillos, subieron las escaleras y tocaron el timbre, Sara se apresuró a abrir pues la cocinera estaba ocupada en el jardín trasero, al abrir por poco y sufre un colapso al ver a George y George se quedó como hipnotizado al verla pues tenía un nuevo corte que se veía bastante bien
-¿Qué hacen aquí? –pregunto Sara saliendo de su transe
-pues venimos a saber de Michelle –respondió Paul y Sara lo miro con desprecio -¿pasa algo? –pregunto al ver la expresión de Sara
-¿y todavía lo preguntas? Que sínico eres –contesto molesta
-no entiendo Sara ¿Qué ocurre? –Paul estaba muy extrañado con el comportamiento de Sara
-para que quieres que te lo vuelva a repetir, tú ya sabes de que hablo, por eso Michelle desapareció, no sé dónde está para que ni me lo preguntes, se fue y no sabemos a dónde –contestó arrebatadamente
-pero cómo es posible… ¿hice algo malo? –pregunto Paul extrañado, Sara solo intensificaría su desprecio y George lo notó todo
-vaya Paul al parecer Michelle se enteró de Jane… -Paul enmudeció y Sara le aplaudió a George
-bravo George tú tienes más cerebro que Paul –el solo se quedó serio
-¿de qué se enteró Michelle? –quiso saber Paul
-¿de qué? Pues de que iba a ser, ¡de todo! futuro padre –al escuchar esas palabras salir de la boca de Sara por poco y cae al suelo
-espera Sara tengo que explicar todo –Sara no quiso escuchar más y cerró la puerta, Paul estaba desesperado y George muy nervioso -¿ahora qué voy a hacer? –le preguntaba a George
-tenemos que insistir con Sara, ella claro que sabe a dónde se fue, o por lo menos tiene comunicación con ella y le puede decir todo para que vuelva –a Paul se le iluminó el rostro y volvieron a tocar con insistencia, Paul el timbre y George la puerta
-¡que quieren! Ya les dije que no… -George tapo la boca de Sara y la metieron a la casa, Paul cerró la puerta y entraron a la sala, Sara solo pataleaba e intentaba gritar
-Sara, te soltare pero prométeme que no vas a gritar ni nos vas a golpear, solo queremos explicar este gran malentendido –le decía George a una muy molesta Sara, y después de un momento la soltó
-¿Qué se han creído? No los invité a pasar quiero que se vayan –exigió Sara molesta
-¡no! Ahora escucha con atención –dijo Paul ahora molesto, sentaron a Sara y le contaron todo, Sara no creyó pensó que solo era un engaño para sacarle información de Michelle
-no creo ni una sola de tus palabras Paul McCartney –le dijo molesta
-ok no me creas pero es la verdad, ya se sabrá por eso no me preocupo –salió de la casa con las manos dentro de las bolsas de su saco, con aspecto demasiado triste, pensó que me había perdido para siempre
-oye Sara lo que dijo Paul es la verdad –le dijo George
-¡tú ni me hables! No quiero volver a verte, quemaré tus fotos y sus discos, son lo peor –comenzó a llorar
-¿Por qué me hablas así, yo que te hice? –se intrigo George
-¿Se te hace poco? Me destruiste el corazón –decía mientras ponía su mano en el pecho, Sara era de ese tipo de mujeres dramáticas, ella diario decía que George era su novio, y cuando lo conoció lo daba por hecho, se tomaba todo muy con seriedad y eso era malo para ella porque se podía llevar grandes desengaños como este, al darse cuenta que George nunca le perteneció, solo en su mente y sueños

1 comentario:

  1. Siento feo con Sara, pero es más triste saber que George prefiere andar con el trapo irritable de Boyd.
    Ojalá Paul sufra más c:

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