viernes, 29 de septiembre de 2017

42

Era una casa de madera muy acogedora, había una luz prendida en su interior, no sabía que había gente, me asuste un poco, entre al pequeño jardín delantero y camine hacia la puerta, toque un par de veces y me abrió una señora que se veía muy maternal, regordeta y unos cachetes tan rojos como el color de sus labios, llevaba un vestido largo de manga larga y unas botas altas y arriba de todo eso un gran delantal con encaje alrededor, llevaba una pañoleta en su cabello, me miro con esos ojos azules y me sonrió de la manera más amistosa, sus mejillas casi cubrían sus ojos a la hora de sonreír de lo regordeta que era
-buenas noches –dije a secas
-hola querida tú debes ser Michelle –me conocía, entonces Henry la conocía no entendía nada
-si soy yo… usted… -estaba a punto de preguntarle cuando me interrumpió
-pasa querida sino te congelarás –me abrió la puerta y observé la casa, era pequeña pero acogedora, tenía la chimenea prendida, todos los muebles eran de madera y con una decoración típica de las madres o abuelas, llena de pequeños manteles bordados y de figuritas de porcelana en repisas y en todas partes, tenía un gato gris con grandes ojos amarillos que me miraban desde el acogedor sillón, maulló un par de veces y se alejó a la cocina, la mujer sacudía sus manos regordetas con dedos cortos muy graciosamente de un lado a otro
-siéntate querida perdona el desorden –decía mientras quitaba del sillón un tejido y más prendas
-gracias –me senté tímidamente mientras miraba el techo de madera -¿Cuál es su nombre? –le pregunte a la señora que ahora doblaba cuidadosamente esas prendas
-oh perdón, soy algo mal educada, me llamo Meiju –me extendió su pequeña mano y yo la estreché, era una señora con mucha fuerza
-mucho gusto Meiju, ¿y usted conoce a Henry? –pregunte desconcertada, ¿Por qué Henry no me había hablado de esta mujer?
-¿Qué si lo conozco? –Comenzó a reír con nostalgia y después de un suspiro me dijo –claro que lo conozco, desde que era un bebé –yo me quede seria
-¿es algún familiar de él? –continúe
-soy su tía –dijo a secas, yo me quedé seria
-¿en verdad?
-sí, soy hermana menor de su madre –entonces la miré con detenimiento pues no se parecía en nada a Henry pues él tenía el cabello negro y los ojos cafés y ella era rubia de ojos azules
-vaya ya veo ¿y de quien es la casa? –pregunté mientras miraba de nuevo la casa
-es de él, bueno era de su madre, ella era de aquí y sus padres aquí vivieron pero cuando se casó con el padre de Henry dejo la casa para irse a Inglaterra, cuando ella murió se la heredo y pues como estaba sola me dijo que me viniera a vivir aquí para cuidarla
-¿no tiene familia usted? –pregunte curiosa
-tenia, mi esposo murió ya hace varios años –cambio su semblante a uno más triste
-oh lo lamento mucho –me sentí incomoda
-no te preocupes fue hace 15 años ya lo supere –me decía con una sonrisa forzada
-¿y no tienes hijos?
-si tengo dos, pero ya están casados con hijos –decía contenta
-vaya entonces usted ya es abuela
-sí, algún día los conocerás son unos pequeños encantadores –decía contenta, yo me imaginaba que eran unos pequeños niños pero cuando los conocí eran de mi edad, eso me daría mucha risa. Me mostraría mi recamara, era tan acogedora y cálida como el resto de la casa, ahí seguimos charlando mientras ella ordenaba mi maleta en el ropero, era tan maternal, era de ese tipo de madres que quieren hacer todo por ti y te ayudan en todo con mucho cariño, le conté sobre él porque huía y ella me diría que nunca es bueno huir de todo, ella me aconsejaba hablar con Paul y dejar todo en claro, era la mejor idea pero como siempre yo tenía miedo. Para ese entonces Henry y Sara ya estaban de vuelta en casa, Sara decía que la casa se sentía tan distinta sin mí, Henry no dijo nada solo entraría al estudio a leer un poco, Sara se quedó como de costumbre sentada en las escaleras mirando la puerta con su cabeza en su puños, como si esperara a que llegara alguien, ella siempre se ponía así cuando yo estaba a punto de llegar a casa, pasaron alrededor de 15 minutos cuando el teléfono sonó, Sara corrió a contestar pensando que era yo avisando que ya había llegado pero su sorpresa fue otra
-¿bueno? ¿Michelle eres tú? –dijo Sara arrebatadamente
-no soy John ¿pasa algo con Michelle? –Sara enmudeció y pensó en colgar pero se contuvo
-emmm… hola John ¿Cómo estás? –desvió el tema, Henry se paró en la puerta de la sala y Sara lo miraría como diciéndole ¿Qué le digo?
-bien Sara, ¿esta Michelle o no? –pregunto John desesperado y Sara no tenía palabras así que Henry le arrebato la bocina
-bueno ¿John? –pregunto Henry seriamente
-sí señor, soy John Lennon, quiero hablar con Michelle –y Henry sin titubear le dijo
-disculpa John, pero Michelle ya no vive aquí, ella se fue esta tarde y no tenemos idea a donde se fue porque no nos dijo, ni siquiera se despidió, se llevó todas sus cosas y no sabemos a dónde –a John lo invadió la angustia
-¿Cómo es posible eso? ¿Estará en su casa?
-no John, ella tampoco está allá, perdón tengo que irme un gusto, adiós –colgó y sin decir nada camino a su recamara, Sara se quedó sentada en el sillón mirando el teléfono y comenzaría a llorar, mientras tanto John entraría en pánico
-no puede ser, será posible… es obvio que ya lo sabe –me conocía bastante bien, corrió de nuevo al cuarto pues se encontraba de nuevo en la cantina hablando desde los teléfonos públicos, subió y al entrar vio a los chicos tan tranquilos ajenos a todo aquello
-¿pasa algo? –pregunto John al ver el rostro desencajado de John
-sí, pasa que Michelle desapareció –al escuchar eso Paul se levantó de su asiento y se acercó a John intrigado
-¿Qué dices? ¿Cómo sabes? ¿A dónde se fue? –tomó a John de los brazos
-no se Paul, llamé a su casa y me dijo Henry que se había ido y que no sabían a donde que no les dijo –Paul se llevó las manos a la cara
-en su casa, de seguro volvió a su casa –camino hacia el teléfono para marcar a mi casa pero estaba ocupado, pues Sara estaba diciéndole todo a mi hermana
-hola Marie, soy Sara, la sobrina de Henry Benz –le decía Sara a mi hermana
-hola Sara, un gusto conocerte aunque sea por teléfono, ¿Cómo estás?
-bien, solo llamo para decirte que Michelle se mudó, ahora vive en noruega, en una pequeña ciudad que se llama Alta, tal vez mas tarde llame para contarte todo, yo solo te aviso por si llama Paul o alguno de ellos no se asusten y no les digan a ninguno a donde se fue –mi hermana no entendía nada
-¿paso algo con Michelle? –se angustio
-no ella está bien, más tarde te llamará, solo que por ahora eso, por favor no se preocupen y si llaman no les digan nada, bueno me tengo que ir buenas noches –Sara colgó dejando a mi hermana intrigada, le contó todo a mama y ella de inmediato dedujo todo
-yo sabía que esta niña había ido a Londres por Paul y también sabía que le haría daño, algo le ha de haber hecho para que ella se esté escondiendo –mi hermana no dijo nada solo la miraba.

1 comentario:

  1. Me encantó la descripción de la casita en Alta y la señora graciosa de aspecto. Ojalá Michelle no sufrq de soledad y encuentre un amigo aunque sea jajaja.
    Bonitos capítulos ma c:

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