sábado, 29 de julio de 2017

26

-Michelle me gustaría ir a verte ¿crees que pueda ir? –me pregunto cohibida
-creo que si ¿no habrá problema Henry? –el solo comenzó a titubear, pues si iba Sara esta enloquecería al ver a los Beatles
-pues no lo sé, es muy aburrido Sara para que vas, mejor quédate aquí –dijo Henry con muy poco tacto
-no tío, yo quiero ir a ver a Michelle, así que yo voy –hubo un momento de silencio y después Henry acepto muy a fuerzas para que no sospecharan nada, esa semana se pasó rapidísimo y llego el día de ir a la estación
-estoy nervioso –decía ringo mientras esperaba sentado en una banca de la estación
-también yo –dijo George mientras comía un sándwich, ya habían grabado las primeras escenas en donde salían corriendo por la calle pero ahora les tocaba hablar y eso era su nerviosismo
-vamos chicos será divertido –decía John mientras se sentaba a un lado de ellos
-bien chicos ya casi comenzamos –decía Brian mientras se acercaba a ellos, ellos subieron al tren y más actores extras, fue en ese momento que llegamos Henry, Sara y yo
-vaya pero que bonita estación –dije mientras miraba las estructuras metálicas que se encontraban en el techo
-si es muy bonita y grande –dijo Sara también mirando todo eso
-y hay mucha gente así que busquemos al productor y el director, y en efecto había mucha gente y una área restringida donde solo pasaban los actores, nos identificamos y nos dejaron pasar, fue entonces cuando el director me dio unas hojas y me dijo que las repasara rápido que no me preocupara que sobre la marcha me diría que iba a hacer y en qué momento, me maquillaron y peinaron dentro del tren en un vagón donde se encontraba el personal de imagen, solo dejaron pasar a Henry, Sara se tuvo que quedar en la estación, Henry la miro como diciéndole “te lo dije”, ahí me dieron el que sería mi vestuario, llevaba un vestido en color gris con una camisa blanca debajo de mangas largas y una corbata negra con rayas sesgadas en color blanco, unas calcetas blancas hasta la rodilla y unos zapatos negros, el vestuario era horroroso pero se suponía que era una ingenua colegiala. Me peinaron y maquillaron muy discretamente también, me presentaron con las demás chicas, una de ellas me causo risa al ver sus dientes delanteros, eran algo grandes y la hacía ver como un conejo, era muy linda, claro sin sonreír.
Se acercó el director y nos dijo como serían las escenas, la chica de los dientes chistosos y yo iríamos primero en la escena del comedor, nos explicó todo y nos dijo que diríamos y que haríamos, íbamos a hacer un pequeño ensayo antes de grabar.
-¿tú eres Michelle Harris cierto? –me pregunto la chica mientras se sentaba junto a mí en un asiento del tren
-si soy yo –le sonreí
-vaya, pero que linda eres, te admiro mucho sabes
-gracias, también tú tienes un lindo rostro ¿eres modelo?
-si también aunque no tan famosa como tú –ambas reímos
-vaya pues ojalá que después de esto te conozcan mas
-es probable –me dijo sonriente, ambas seguimos charlando mientras esperábamos para ensayar, me cayó muy bien, me dijo su nombre Pattie Boyd, me pareció haber escuchado ese nombre aunque no estaba muy segura, tal vez pues ella también era modelo. 
-bien chicas vengan conmigo vamos a ensayar –nos dijo el director, ambas nos levantamos y nos dirigimos al vagón del comedor, había muchas personas y en la primer mesa estaban los protagonistas de la película, me quede en completo shock al ver a John y George, estaban otros dos chicos dándome la espalda, supuse que eran Paul y ringo, ¿Por qué demonios nadie me dijo que de ellos era la película?, comencé a hiperventilar y Pattie lo noto
-¿te sientes bien? –me miro preocupada
-no, no ahora vuelvo, debo ir con Henry –camine furiosa con la mirada atónita de Pattie hasta el último vagón donde se encontraba Henry con todas mis cosas
-¡Henry! –entre molesta con los puños en la cintura
-¿pasa algo hija? –se levantó y dejo a un lado una revista que leía una nota sobre el
-sí, pasa todo ¿Por qué no me dijiste que ellos estarían aquí? –el por poco y se desmaya por no saber que decir
-Michelle es que nunca hubieras aceptado venir y yo lo que quiero es que de una vez por todas enfrentes a Paul ya va para medio año que regresaste de ese internado y creo que tienes que hablar ya con el –yo me moleste pero Henry tenía la boca llena de razón, tenía que dejar de esconderme aparte la última vez que hable con él me había dicho que quería hablar conmigo en persona, así que mi semblante cambio de enojada a asustada
-anda Michelle tienes que ir ya –me empujó hacia el pasillo y vi a Richard Lester que iba por mi
-¿te encuentras bien? –me pregunto, yo lo mire desorbitada
-sí, eso creo –me toque la frente

-bien pues vamos que se hace tarde –comencé a caminar detrás de Richard, sentía que el pasillo de los vagones eran largos como la distancia que me había separado ese internado de mi amado Paul, intentaba tragar saliva pero me era imposible, empecé a sudar frío, mis manos eran un tempano de hielo y mi respiración muy agitada, sentía que en cualquier momento caería desmayada, entre al vagón y ellos seguían ahí igual charlando y riendo ajenos a mi presencia y a mis sentimientos. 

25

Pasaron los días y ya estaba de vuelta el Londres, estábamos a nada de llegar al mes de marzo del 64, teníamos mucho trabajo Henry y yo pues no solo me dedicaba al modelaje, sino que a todo lo que podía ayudarle a él pues me tenía mucha confianza para cosas de suma importancia, llegó el momento de contratar más gente ahora éramos una de las casas de moda más importantes de Europa, eso era fantástico pues Henry estaba realizando uno de sus más preciados sueños
-en verdad que tú fuiste la que influyo en este proceso –me decía Henry una y otra vez
-no Henry fuiste tú, tus diseños son muy bonitos en verdad, y a las mujeres les encantan –le decía sonriente mientras hojeaba una de esas revistas de moda, en eso sonó el teléfono del despacho de Henry, contesto él 
-¿si hola?… claro aquí es… si soy yo… ok perfecto… maravilloso… se lo comentaré, gracias por pensar en ella… claro que sí, hasta luego –yo solo miraba a Henry que cambiaba su semblante en cada expresión mientras me miraba fijamente
-¿Quién era? –pregunte curiosa 
-el director Richard Lester –me dijo con una sonrisa de alegría
-¿en serio? ¿Para qué llamo? –me levante de la silla
-para proponerte salir en un film, comienzan las grabaciones en dos semanas –dijo muy emocionado, pero había algo más que por obvias razones no quería decírmelo pues ese era el director que dirigió la primer película de los Beatles,
-¿Qué? ¿Es en serio Henry no me mientes? –me senté de golpe en la silla
-si Michelle no miento, dijo que lo pensaras y que más tarde llama, pensó en ti porque eres la modelo del momento, mira lee estos periódicos –me acerco alrededor de 4 periódicos y en casi todos salía en la primer página, todos hablaban de mi trabajo en Italia, estaba muy feliz por todo esto, mire a Henry de nuevo
-¿y de que trata la película? –le pregunte, entonces Henry comenzaría a tartamudear
-eem, pues veras, me dijo que era algo así como una película de tipo documental o algo así –no sabía que decir para no pronunciar la palabra Beatles
-bueno, ¿y qué haría yo?
-pues no lo sé, más tarde que te llame te dirá –yo me quede pensativa pues veía a Henry un poco extraño como si me ocultara algo, me fui a comer algo y a pensar sobre esto, aunque no era buena actriz me llamaba mucho la atención la actuación, así que dije, bueno tal vez son participaciones pequeñas y sin sentido en películas no tan populares, esto me servirá para cuando quiera hacer algo grande, tomaba mi café y lo batía con una pequeña cuchara, apoye mi cabeza en mu puño mientras miraba por la ventana para ver ese Londres lluvioso que tanto me gustaba, me termine mi café y deje las monedas en la mesa, tome mi abrigo y mi bolso, estaba decidida a entrar en esa película, la gente en el lugar me miraba constantemente pues ya sabían quién era yo, comenzaba a acostumbrarme a esto, Henry insistía que no saliera sola pero por ser una persona tan solitaria no me gustaba mucho la compañía. Cuando llegue al edificio de Henry acababa de colgar el teléfono y me miro de lo más nervioso pues acababa de hablar con Richard Lester para decirle que si me volvía a llamar no pronunciara la palabra Beatles sino nunca aceptaría entrar en la película
-Michelle querida ¿Cómo te fue? –disimulo
-bien Henry –dije cortante y mirándolo fijamente
-y bien ¿Qué pensaste? –deje mi abrigo y mi bolsa en el perchero de la oficina
-pues… creo que será una gran oportunidad para mí, siempre me llamo la atención la actuación y creo que poco a poco comenzare a entrar en ese mundo que tanto me gusta –Henry sonrió y corrió a abrazarme
-qué bueno que pienses así, sería bueno verte actuando –me decía gustoso
Si –dije mientras fruncía las cejas, en ese instante timbro el teléfono, Henry miro el reloj y me pidió que contestara yo
-¿hola?
-sí, ¿Michelle Harris?
-si soy yo
-hola que gusto, soy el director Richard Lester, te llamo para preguntarte si te gustaría participar en una película que estoy a punto de rodar
-si claro me gustaría, ¿de qué trata? –hubo un silencio por parte del director y después de titubear me contó 
-tratara de un viaje que realizan unos chicos y les pasan infinidad de cosas –yo note algo en su voz pero no le tome importancia
-¿y qué haría yo?
-bueno básicamente saldrías al principio, estarás con un grupo de chicas que serán colegialas y que van en el mismo tren que ellos –la participación me parecía algo tonta pero acepte, quería saber más de las películas
-está bien, pe parece perfecto
-bien, me da gusto que hayas aceptado, tienes que presentarte entonces en una semana en la estación del tren Paddington, ¿sabes en dónde queda?
-mmm, no pero Henry creo que sí, él es mi representante –dije mientras lo miraba

-está bien, entonces déjame hablar con él para decirle todo –yo le pase la bocina y me senté en un sillón mientras lo miraba caminar de un lado a otro, vaya pero que rápido será esto, después supe que esa idea de meter chicas “colegialas” en el tren se les había ocurrido de un día para otro. Ese día en la noche le contamos a Sara y le dio mucho gusto que saliera en otra película

sábado, 22 de julio de 2017

24

-hola ¿Cómo estás? –se acercó hasta a mi Mar para saludarme
-muy bien ¿y tú?
-también bien, vamos a desayunar a un restaurant que conozco que venden una comida italiana de lo más rica –me decía ella mientras caminábamos hacia la calle
-está bien tu aquí eres la que conoce –dije entre risas pues ella ya había estado en varias ocasiones en Italia. Llegamos al restaurant y nos sentamos y después de pedir nuestro desayuno comenzamos a charlar
-¿Cómo empezaste en esto de la moda? Tengo entendido que apenas estas comenzando –me preguntaba ella mientras me miraba atentamente
-así es, bueno yo empecé como a los 14 años en mi ciudad natal Liverpool, mi madre había sido modelo cuando era joven y conocía a cierta gente y un día me llevo a un casting y modelé en varias ocasiones –le contaba mientras recordaba aquellos momentos
-¿eres de Liverpool? Al igual que los Beatles –me decía algo emocionada
-así es… -dije algo cortante
-y después ¿Qué paso? –venia la peor parte
-pues un año después dejé el modelaje por azares del destino, la vida me jugó una muy mala partida –dije mirando la mesa y con mucha tristeza
-¿Qué ocurrió? –me tomó de las manos y me miró con mucha intriga
-pues veras, tuve que abandonar muchas cosas que yo amaba –suspiré con mucha melancolía –el modelaje, mis amigos, mi escuela y lo más importante, el gran amor de mi vida –fue entonces cuando comencé a contarle mi historia con mucha tristeza y le conté quien era ese chico y al escuchar que era Paul McCartney no lo podía creer
-vaya pero que suerte tienes Michelle, no sabes cómo hay chicas que se mueren por él y tú lo tuviste entre tus brazos –ambas comenzamos a reír
-si lo sé, pero creo que ya no volveré a tenerlo así –cambié mi semblante
-no digas eso veras que pronto se volverán a ver y Paul dejará a jane –yo sonreí forzadamente pues era lo que más quería aunque lo veía imposible
-bueno ahora cuéntame de ti –tenía muchas ganas de saber la vida de ella
-bueno pues que te cuento, soy dos años más grande que tu nací en Helsinki en Finlandia, cuando tenía 15 años me mude sola a Francia, mi madre murió cuando cumplí 13 y me quede sola con mi padre pues no tuve hermanos, mi padre es un hombre demasiado duro, pero demasiado, yo siempre soñé con ser una gran modelo y mi madre me apoyaba pero cuando ella murió todo cambio mi padre no quería que me dedicara a eso, quería que estudiara medicina como toda su familia, y yo no quería, el destruyo mis sueños de la infancia, me sentía sola y sin apoyo así que me fugué, me fui a Francia sin conocer a nadie y completamente sola, fue duro trabajé de muchas cosas y aprendí a cuidarme sola, lo peor que me pudo pasar fue no poder hablar francés, yo sabía ingles porque te lo enseñan en la escuela pero en Francia muy pocos hablan inglés así que me metí a estudiar, fue ahí donde conocí a mi agente, ella también iba a clases de francés, ella era de España y estaba comenzando a trabajar como diseñadora de modas en una casa de modas en Francia y fue como me descubrió y a los 17 años fue cuando comencé a realizar mi sueño –yo me quede ahí atenta he impresionada por todo lo que me había contado, teníamos varias cosas en común y eso nos uniría más como amigas. Después de desayunar caminamos por la ciudad, me enseñó muchas cosas y me impresiono ver carteles de los Beatles también por allá, entramos a una tienda de discos y Mar me compró un acetato de ellos “Meet the Beatles” la caratula era negra con sus rostros entre luz y sombra, nos sentamos en una banca y Mar miraba la portada atentamente
-si tuviera que escoger a alguien escogería a John, es tan guapo –decía entre suspiros, oh John, mi amigo John, sentí una especie de celos al ver como ella miraba la foto de John
-es un gran tipo, algo desobligado pero sus sentimientos son muy lindos –dije entre suspiros
-espero que algún día me lo presentes –me decía entre risas tímidas
-veras que si –dije un poco seria pues había sentido algo de celos ¿pero porque si era solo un amigo mío? En fin, después de pasar más rato con Mar decidimos irnos, ella partiría más tarde a Francia y yo a Inglaterra, pero decidimos que nos seguiríamos frecuentando, así que nos despedimos
-no sabes el gusto que me dio haber conocido a una persona como tú –me decía mientras me abrazaba fuertemente
-también a mí me da gusto, eres una gran chica –le dije
-bueno nos llamamos después
-veras que si –nos despedimos y yo caminé hacia el hotel donde me esperaban Henry y Sara, al llegar los vi en el recibidor del hotel
-bueno vámonos, hay que seguir conociendo Italia –decía Henry presuroso al verme llegar
-¿Qué cargas ahí? –dijo Sara al ver el acetato de los Beatles bajo mi brazo
-oh es… bueno, es lo que ven, iré a dejarlo a la habitación –dije tratando de aparentar indiferencia mientras que Henry y Sara se miraban sonrientes, deje el acetato sobre mi cama, lo mire y sonreí no esperaba la hora de poder escucharlo por primera vez, me mire en el espejo me peiné un poco y bajé con Henry y Sara para ir a caminar por la ciudad. 

23

A la mañana siguiente desperté muy temprano, mire a mi alrededor y me tallé los ojos, hacía algo de frío así que me levanté y tomé un suéter mientras caminaba hacia la ventana, acerqué una silla  y me senté junto a la ventana a ver la calle, todo se veía tan distinto a Inglaterra, me gustaba estar aquí, pronto se vendría a mis pensamientos Paul 
-Paul mi Paul ¿pensaras en mí? –me preguntaba mientras sentía un gran nudo en la garganta, se me fue el tiempo pensando en aquellos lindos momentos que pase con él, nuestro primer beso, nuestra primer cita, todo, fue entonces cuando comencé a llorar recordé a mi padre y me moleste muchísimo con él, ahora estaba muerto y me quedé con muchas cosas guardadas para decirle, nunca iba a perdonar lo que me había hecho ni a él ni a mi madre. Miré el reloj y después el teléfono, tenía que llamar a los chicos así que sin pensarlo dos veces tome mi agenda y busque el número, tome el teléfono y llamé, ellos aún seguían dormidos pero Neil contestaría 
-si buenos días, ¿se encuentra John? –pregunté 
-me temo que no ¿Quién llama? 
-Michelle Harris –dije desanimada
-oh si ya sé quién eres –me dijo al recordarme en la revista y en la televisión
-¿esta alguien más? ¿George? –hubo un gran silencio pues Paul salía de la recamara
-no se encuentra pero aquí esta uno de los chicos te lo paso –hubo un gran silencio, no sabía quién contestaría, me paso por la cabeza Paul pero dije “sería absurdo” después pensé que el adecuado sería ringo, aunque no lo conocía en persona me parecía alguien muy agradable
-Paul llaman por teléfono, quieren hablar con uno de ustedes –decía Neil mientras entraba al baño, Paul miro el teléfono completamente serio no sabía quién sería así que camino decidido y levanto la bocina
-¿hola? –me quedé como un tempano de hielo al escuchar esa voz, claro tenía que ser él, un hormiguero recorrió todo mi cuerpo desde la cabeza hasta la punta de mis pies, mi corazón se aceleró un 300% más y comencé a sudar frío, me sonrojé
-si… ¿eres… tu? –Paul al escuchar mi voz se quedó inerte igual que yo, comenzó a sentir todo lo que yo había sentido primero
-no… no… ¿Michelle? –dijo serio y con unos cuantos gallos
-si soy yo –me sentía tan idiota no sabía que decir que hacer, no sabía si decirle que lo amaba y lo extrañaba o si reclamarle por toda su indiferencia en serio que me sentía de lo más estúpida y al parecer el también
-vaya, esto sí que es una sorpresa
-lo se… -hubo un silencio de lo más incómodo, yo solo resoplé
-y ¿Cómo estás? –me preguntó 
-bien Paul, gracias ¿y tú?
-también… bueno no tan bien –decía cohibido a mas no poder
-¿te ocurre algo malo?
-sí, bueno, estoy pasando por muchas cosas que no sé cómo enfrentarlas, pero al parecer ya lo estoy comenzando a hacer –dijo sonriente yo no entendí muy bien lo que me había querido decir
-qué bueno Paul ¿y los chicos están bien?
-sí, ellos están bien están durmiendo
-oh entonces llamé muy temprano –dije apenada
-no es solo que se acostaron muy tarde –en eso iba saliendo George de su recamara, Paul no lo vio porque le estaba dando la espalda así que se quedó parado ahí mirándolo hablar
-¿y tú madrugaste? –me reí
-pues no tanto así, más bien no pude dormir muy bien
-tampoco yo –dije seria sin saber que ambos no dormimos bien por pensar en el otro
-que coincidencia –me decía titubeante en cada palabra que me pronunciaba
-si… bueno Paul te dejo, después llamo para saber cómo están los demás, quisiera hablar con John –dije sin saber que el nombre de John estaba prohibido para Paul
-oh bueno, está bien –dijo molesto y serio, en eso John también saldría del cuarto y miraría a Paul hablando por teléfono y a George sentado en el sillón mirando a Paul con mucha perspicacia
-bueno pues te dejo
-está bien, oye Michelle quisiera hablar contigo –George se levantó como resorte y John se acercó a Paul en cuanto este pronunció mi nombre
-sobre que Paul –dije idiotamente pues era obvio que sabía para que
-pues para hablar sobre todo lo que paso, no se tenemos muchas cosas de que hablar –yo sonreí en el fondo me sentía de lo más feliz
-si Paul, espero ir pronto a Londres y nos hablamos, también yo tengo muchas cosas que decirte –dije seria
-está bien Michelle, bueno cuídate, nos vemos, adiós –colgó y se echó el suspiro más grande de su vida, se llevó las manos a la boca y se giró lentamente, fue cuando vio a George con una gran sonrisa y a John con cara de pocos amigos mirándolo fijamente
-¡me asustan! ¿Por qué no me dijeron que estaban aquí parados? –dijo Paul sobresaltado
-porque se arruinaría ese hermoso momento –decía George sonriente
-hay George –dijo Paul mientras caminaba de un lado a otro
-¿Qué te dijo? –quiso saber George
 -no mucho, quería hablar con alguno de ustedes pero como estaban dormidos pues Neil me pasó la bocina, en si no me dijo nada –detrás de esa seriedad de Paul se ocultaba una gran alegría de escuchar mi voz
-yo escuche el teléfono pero no quise levantarme –decía John sin interés aparente y sentándose frente al televisor
-no sabes el gusto que me da que por fin hayas hablado con ella
-si a mí también George, si no hubiera sido así no me hubiera atrevido tan fácilmente –John estaba celoso pero por dentro sentía un gran alivio y hasta cierto gusto por mí porque sabía que yo aún amaba a Paul con todas mis fuerzas. Yo estaba que no me la creía lo que acababa de pasar, estaba completamente feliz de haber escuchado su voz, era casi idéntica a la de antes, en eso no había cambiado mucho, decidí no decírselo a nadie pues no quería que me comenzaran a presionar de ir a buscarlo, así que esa alegría me la quedé solo para mí. Más tarde Mar me buscó en la recepción del hotel para ir a desayunar, me vestí y le dije a Henry que volvería más tarde, Sara y el decidieron ir a conocer la ciudad y nos quedamos de ver en el hotel a las 4 para ir a comer juntos. Baje y vi a Mar esperándome en la puerta, llevaba el cabello suelto y una blusa blanca con una minifalda negra y unas botas hasta la rodilla en color negro también, yo llevaba una minifalda también de terciopelo en color café con unas medias y unas zapatillas, con una blusa en color gris.

sábado, 15 de julio de 2017

22

-querida anda tienes que estar lista pronto, hay cientos de personas allá afuera –me decía con unos cuantos vestidos sobre su ante brazo y otros más sobre su hombro y moviéndose de un lado a otro como el solo podía hacerlo, si no fuera por esos movimientos nadie pensaría que fuera gay, pues tenía la finta más elegante y sobria, siempre de traje y bien vestido sin colores llamativos, bien peinado con su peculiar peinado con partido a un lado, yo lo miraba divertida mientras el dejaba toda esa ropa en una silla. En ese momento entro la gente de maquillaje y peinado y Sara tras de ellos
-anda Michelle quiero ver cómo te arreglan –me decía Sara mientras tomaba una silla para que fuera de las primeras en arreglarme, yo sin decir nada me senté, la maquillista me miraba con cierta emoción, no entendí porque pero me deje maquillar y peinar, en eso entraron más modelos unas muy conocidas para mí y otras no, en eso entro la súper modelo del momento Jean Shrimpton, no podía creer que la estaba viendo en persona, era tan perfecta aunque me parecía muy petulante, fue entonces al observarla que me di cuenta que si tenía algunos rasgos muy parecidos a los míos, Sara solo nos miraba a ambas como comparándonos y yo reía ante su comportamiento. Cuando estuve lista me puse el primer vestuario, un vestido de noche en color negro con aplicaciones plateadas, era lindo pero no de mi estilo. Una vez vestida me puse tras el escenario junto a las demás modelos, casi adelante se encontraba Mar, ella me miro de reojo seria y después me sonrió, cuando vi avanzar la fila comencé a hiperventilar, había modelado en muchas ocasiones pero esta vez era especial me sentía como la primera vez que modelé, voltee a ver a Henry que estaba también muy nervioso y Sara que estaba con una gran sonrisa, fue entonces cuando Salí tras las demás chicas, en si no veía nada solo veía los flashazos de las cámaras y el gran pasillo blanco así que hice lo mío, todo era muy rápido, entrabas y te cambiabas rápido para volver a salir, todo se me paso tan rápido que cuando me di cuenta ya estaba los diseñadores de Christian Dior en el escenario dando las gracias.
-estuvieron estupendas chicas –decía el organizador de la pasarela, todas agradecimos, yo era muy introvertida así que no trate de hacer amistad con nadie, a la hora que me gire para ir a quitarme la ropa Mar me detuvo
-oye espera –me gire y la vi ahí parada atrás de mi
-¿Qué pasa? –pregunte algo cohibida
-nada, solo quería felicitarte –me sonrió y me extendió la mano, no sé qué trataba conmigo esa chica pero no me incomodaba
-gracias igualmente –tomé su mano y nos dimos un apretón -¿Cómo te llamas? –le pregunte aunque ya la había escuchado nombrar quería que ella me lo dijera
-Mar Hinkka –dijo sonriente
-lindo nombre –la mire fijamente a esos ojos tan azules y penetrantes
-gracias, espero que lo recuerdes porque me han dicho que no es fácil de aprender –se soltó a reír
-veras que si –dije entre risas
-oye me caíste muy bien, me gustaría no sé, tratarte –me dijo Mar yo la mire algo cohibida pues yo no era de hacer amigas, no se nunca fue mi estilo tener amigas
-claro, a mí también eres distinta a las chicas que he visto –dije, entonces ella se dirigió a su bolsa y saco una tarjeta de presentación, estaba su nombre y el teléfono de su representante
-¿en dónde vives? –me pregunto
-en Londres –ella hizo un mohín
-me quedas muy lejos –rió
-¿tú en dónde vives?
-bueno, soy de Finlandia pero me mudé hace poco a Francia –vaya yo siempre había querido conocer Francia
-me gustaría ir –dije con gran ilusión
-cuando quieras, solo llámame y tendrás en donde llegar
-¿y qué haces en Francia? –quise saber, ella cambio por completo su semblante de sonriente a serio y algo triste 
-es una muy larga historia, tal vez después te la cuente –era tan misteriosa, quedamos de vernos al día siguiente pues ambas nos quedaríamos un día más para conocer aunque fuera un poco Italia.
Cuando íbamos rumbo al hotel tuve la necesidad de llamar a los chicos para contarles pero me detuve mis ganas al ver la hora que era, no tenía idea cuantas horas de diferencia habían entre Inglaterra e Italia pero sabía que era muy noche así que decidí que les llamaría al día siguiente y que bueno que lo hice pues estaba el ambiente aún muy alterado con Paul y John.
Ellos aún no se dormían aunque ya era muy tarde pues decidieron ver la pasarela. John y George estaban sentados en primerísima fila, Ringo estaba sentado en otro sillón más lejano y Paul decidió verlo en su recamara solo pues no quería estar con John viéndome en televisión
-qué bonita se veía ¿no creen? –pregunto John mientras se levantaba del sillón
-si John pero no vuelvas a decirlo en frente de Paul –le pidió ringo
-vamos ringo no pasa nada, es patética la actitud de Paul, ¿Cómo es eso que la ama y no puede hablarle? no comprendo eso, yo si amo a alguien la busco dejo de lado todo lo que pasó y comienzo de nuevo –ambos se miraron y miraron a John que estaba mirando por la ventana, se desabrocho la camisa y se la desfajó –bueno me voy a dormir –se fue a su recamara dejando a ringo y a George solos 
-debemos de hacer algo con este par –decía ringo mientras bostezaba y se quitaba el chaleco 
-ya pensaremos en algo ahora vámonos a dormir –decía George mientras se desabrochaba los puños de su camisa y se quitaba el fajo, fue entonces cuando todos se fueron a sus respectivas habitaciones creyendo que Paul estaba ya dormido pero no era así, después de ver la pasarela se quedó con un gran hueco en su corazón por primera vez después de 6 años estaba decidido a hablarme y buscarme solo que había un gran problema, Jane Asher. Se levantó de la cama y miró por la ventana, suspiró profundamente y asintió con la cabeza, en sus pensamientos solo repetía la frase “tengo que hacerlo”, volvió a mirar su cama y la revista que estaba en la mesita de noche dónde salía yo, se acercó la tomó y me miró durante varios segundos volviendo a suspirar y acariciando la portada como si en realidad fuera yo  

-maldito sea, soy un completo idiota cómo pude perderte de ésta manera, tengo miedo de no poder recuperarte pero quiero correr el riesgo –esas fueron sus últimas palabras antes de dormir, se desvistió y se acostó a dormir con una gran ilusión de volver conmigo, estaba dispuesto a terminar con jane y volver conmigo después de 6 años de no estar juntos. 

jueves, 13 de julio de 2017

21

Cuando George regresó al cuarto de hotel estaba Paul esperándolo con ansia
-¿Qué paso? ¿Qué le ocurre a ese John? –le pregunto Paul a lo cual George no supo ni qué demonios decirle
-Emmm… eehh… pues… veras… -balbuceaba George rascándose la cabeza
-George… ¿es lo que estoy pensando? –se quedó serio Paul
-¿Qué? –pregunto George de inmediato con los ojos muy abiertos
-¿se está enamorando de Michelle? –hubo un silencio muy pero muy incómodo, ringo apago el televisor y se paró a un lado de George, también ringo estaba enterado de la situación por la que John estaba pasando
-¿Por qué dices eso Paul? Claro que no, no creo –dijo ringo tranquilamente
-pero es obvio no tienen por qué ocultármelo, claro por eso habla tanto con ella, si eso debe ser –se le comenzaron a rasar los ojos
-mira Paul tienes que comprender que esa situación fue muy dolorosa para ti, y que te hicieron creer muchas cosas, te dijeron demasiadas cosas, pero la propia Michelle ha hablado con John sobre todo y es obvio que ella vino aquí a buscarte a ti, ambos están muy apenados por la situación, ella no sabía que tú la odiabas –Paul se paró frente a George demasiado alterado
-¡¿Cómo que sabe que la desprecie?! ¡Quién demonios le conto! –enloqueció, se quitó el saco y lo azoto contra el piso, ringo se agacho a levantarlo y tomo a Paul de un brazo
-calma Paul, contrólate –le decía ringo
-no ringo no, ¡fue ese Lennon! ¿Cierto? ¿Él le dijo verdad? Claro quiere que ella deje de quererme a mí para poder estar con ella a sus anchas –George no pudo decir más pues John si me había contado que Paul me llego a odiar, pero no con el fin de que me olvidara de él para estar con John. Paul enloqueció y se encerró en su cuarto, después de unos minutos regreso John tan ebrio como en los tiempos de Hamburgo
-si te ve así Brian te va a matar –decía ringo mientras lo ayudaba a sentarse en un sofá
-déjenme, no quiero que nadie me diga nada –grito John a lo cual hizo que Paul saliera enfurecido de la recamara
-¡a ti te quería ver! –Paul se lanzó hacia John tomándolo de la camisa tan fuerte que logro descoserle unos botones, lo alzo y lo aventó contra el piso, George y ringo gritaban como locos del miedo y trataron de impedir una tragedia, John se levantó como pudo y enfurecido enfrento a Paul diciéndole que era un completo imbécil y que el si me amaba no como él que todo este tiempo me desprecio y me olvido con jane, comenzaron a tornarse las cosas tan feas que tuvieron que llamar a Neil y a Brian que se encontraban en un asunto de contratos, pues era imposible para ringo y George detener a ese par de brutos que comenzaban a destrozar el cuarto con los aventones y golpes, después de casi 15 minutos de forcejear los cuatro Paul se tiró al piso llorando de impotencia, era una impotencia contra el mismo por no poder enfrentar todo y buscarme, era demasiado lo que sentía y no pudo más, estallo en llanto ante la mirada de enojo de John y de desconcierto de ringo y George, no pasaron ni 5 minutos cuando Brian y Neil Aspinal entraron al cuarto y los vieron ahí todos desorbitados y el cuarto hecho un chiquero, los regañaron como si fueran niños chiquitos, era una locura, John y Paul durarían tiempo para volverse a hablar igual que antes.
A la mañana siguiente yo me dirigía al aeropuerto junto con Henry y sus asistentes, estaba muy nerviosa, esta vez Sara nos acompañó, el viaje no duro tanto pronto llegaríamos, Italia era tan hermoso, era la primera vez que estaba ahí y no podía creerlo, llegamos a un lindo y lujoso hotel que estaba muy cerca del centro de la ciudad, tenía mi propia habitación de súper lujo con jacuzzi y todo, me sentía en otro mundo, todo había pasado tan rápido que no tuve tiempo de asimilar las cosas, tenía que vestirme y maquillarme pronto porque tenía una entrevista esa tarde y de ahí al desfile. Llegamos a la rueda de prensa me hicieron un millón de preguntas, me consideraron el rostro del momento y me comparaban con la modelo Jean Shrimpton, pues decían que ambas éramos muy parecidas a lo cual me solté a reír pues ella me parecía de lo más linda. Cuando salimos de ahí y nos dirigíamos a la pasarela Sara me comenzó a decir que si me parecía un poco a ella lo cual me reí de nuevo
-Sara por dios, Michelle es mucho más linda vela, esos ojos verdes no los encuentras tan fácilmente en el mundo de la moda –decía Henry mientras me sostenía del mentón.
Llegamos, estaba muy nerviosa, había mucha gente, conocí a muchas modelos, entre ellas una en especial que se hizo muy amiga de mi con el tiempo, su nombre Mar Hinkka, vaya nombre, después supe que era finlandesa entonces todo cuadro. Ella era una chica muy linda, piel blanca y cabello castaño, ojos azules, el azul más transparente que había conocido, era muy hermosa, era de facciones algo fuertes no era como las demás de aspecto tierno y sensual, ella tenía cierta fortaleza en su personalidad, pronto descubriría el porqué. Se hacía llamar Mar simplemente por la complejidad de su nombre, me cayó muy bien desde el principio
-vaya tu eres Michelle Harris –me miro con una agradable sonrisa
-si soy yo –dije cohibida
-eres linda, espero que no seas como las demás –decía mientras me daba la espalda para acomodar su ropa, yo no entendí lo que quiso decir, me inspiro mucha confianza no sé porque, sentía que con ella estaba segura tal vez me transmitía la seguridad que tenía ella, la observe, todos sus movimientos eran firmes y sin titubear, al parecer tenía mucho tiempo en este ambiente
-¿disculpa? –le pregunte y ella sin dejar sus cosas me contesto

-no te preocupes, solo es cuestión de que observes a las demás para darte cuenta de lo que te digo –tomo un par de vestidos, me miró fijamente a los ojos que vaya que tenía una mirada muy dura, y sonrió dejándome ahí sola en los vestidores, después de un momento entraron 4 chicas más, no dije nada solo observe y fue cuando me di cuenta de lo que me había dicho Mar, eran torpes y bobas, de todo reían y hablaban de las cosas más vanales y estúpidas de la vida. ¿Dios pero que es esto?, ya había escuchado decir que las súper modelos famosas eran muy huecas y frívolas pero no lo creí hasta que lo vi y lo escuché con mis propios ojos, me llené de miedo de convertirme en eso, traté de no darle importancia y decidí seguir los pasos de Mar, ella me había dejado algo muy bueno en tan solo 5 minutos de haberla conocido, fue entonces que decidí que quería rodearme de ese tipo de gente inteligente. La voz de Henry entrando al vestidor me saco de mi trance.


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PERDOOON!! No tengo madre jajajjaja ahora si que me excedí  en cuanto al tiempo de subir capítulos pero pues tuve muchos contratiempos jajajaja les dejo 3 espero que los disfruten =) se me cuidan =) 

20

-si perdón, dígale que le llama un viejo amigo de la infancia, John –dijo a secas
-ok espere un momento –parecía dar resultado, de inmediato respondí la llamada
-¿si? ¿John? –respondí
-pequeña Michelle, eres tú, la famosa Michelle Harris –decía orgulloso
-ya supiste John –dije entre risas
-querida estas por todas partes
-si lo sé, ahora no poder salir a la calle como antes
-bienvenida a nuestro mundo –ambos nos reímos
-¿Qué harás mañana? –me pregunto John, al parecer tenía ganas de verme
-pues saldré rumbo a Italia a una pasarela muy importante
-oh vaya, al parecer también tu estas muy ocupada –dijo serio –espera George quiere hablar contigo
-Michelle ¿Cómo estás? –me decía George alegre
-muy bien George ¿y tú? Que tal
-también bien, muy feliz por ti, espero que pronto nos podamos ver –eso era lo que más quería
-si George ojala, es la razón principal por la que vine a Londres
-y ve lo que has logrado –me dijo con una gran sonrisa
-lo se George, no sabes lo feliz que estoy
-Te lo mereces, eres una gran chica –sus palabras por poco y me hacen llorar
-George ¿Esta ahí Paul? –le pregunte nerviosa
-si Michelle –dijo mientras lo miraba
-bueno, dile que… no nada George no le digas nada, después tal vez le diga yo en persona –dije seria
-bueno está bien Michelle como gustes, espero vernos pronto, cuídate y no dejes de llamar –tapo la bocina y le pregunto a Paul que si quería hablar con ella a lo cual este dijo que no, John se molestó y se dirigió a su cuarto azotando la puerta, Paul solo lo miro, para eso George ya había colgado
-¿Qué le sucede a Lennon? –pregunto Paul
-porque no vas y se lo preguntas –respondió ringo mientras encendía el televisor, y sin más Paul se dirigió a la recamara de John
-¿Qué demonios pasa contigo Lennon? ¿Porque te afecta tanto que no quiera hablar con ella? –se paró frente a John que estaba recostado en su cama
-eres un completo imbécil –se limitó a decirle
-¿Por qué? Déjame yo sabré cuando le hable, tal vez lo haga mañana, o dentro de un mes o nunca, es mi problema Lennon no el tuyo así que deja de molestarte por eso
-me molesto porque eres un imbécil porque yo en tu lugar ya hubiera ido a buscarla, tal vez tu no la amas tanto como… -se detuvo antes de cometer una barbarie
-¿tanto como Quién?... ¡Lennon responde! –Paul busco su mirada
-nada Paul ya olvídalo –salió del cuarto y se dirigió al bar del hotel
-¿Qué demonios le pasa a Lennon? –salió Paul y le pregunto a George
-no sé, déjame preguntarle –salió del cuarto tras John que estaba esperando el ascensor
-¿Qué te ocurre Lennon? –John no respondió, solo miraba la numeración del ascensor, entraron ambos y apretó el primer piso donde se encontraba el bar
-George, ayúdame –dijo un agobiado John
-claro que sí, pero necesitas decirme que te ocurre –se abrió el ascensor y entraron al bar, ambos pidieron una bebida y se sentaron en la barra
-George, estos sentimientos volvieron a brotar –decía mientras miraba fijamente una botella de Johnny Walker
-¿Cuáles sentimientos John? –se quedó serio al intuir de que se trataba
-sobre Michelle –dijo mirándolo al fin
-¿Qué estás diciendo John? No puedes, no debes –lo interrumpió John
-¿Por qué no? Paul es un imbécil, ni siquiera quiere hablarle, aparte él está con jane, Michelle está sola y más hermosa que nunca, y es rubia –dijo sonriente, pues John tenía una ligera obsesión con las mujeres de cabellera rubia
-John en verdad no –seguía George
-ok George, lo sé, sé que estará mal, es mas no sé si Michelle sienta algo por mi pues ella toda la vida me ha visto como un amigo, que digo amigo ¡un hermano! Qué horror –se llevó las manos a la cara
-¿Vez? Así que no debes John, haz de cuenta que cometerás incesto –dijo George provocando la risa de John
-si George, pero afortunadamente no lleva mi sangre –decía entre suspiros

-pues yo te lo dejo así John, Paul y Michelle se aman y mucho aunque lo nieguen, sobre todo Paul, sé que algún día va a llegar el momento de rencontrarse y me gustaría que tú no te entrometieras –se tomó de golpe su trago y se alejó dejando a John pensando y tomando hasta emborracharse, pues se sentía muy confundido, no sabía que hacer pues en verdad que se había vuelvo a enamorar de mí. 

19

Las dos semanas pasaron volando, ese día llego y Henry mando comprar varias revistas para repartir por todos lados, estaba feliz
-aquí tienes top model –me decía mientras colocaba una revista en el escritorio de su oficina, la tome con una sonrisa y me vi en la portada, bajo las tan características letras VOGUE en color negro, y más abajo mi nombre Michelle Harris, fue una emoción inexplicable, me sentía tan feliz, comencé a hojear la revista hasta encontrar nuestro apartado, todas las fotos eran perfectas, los contrastes blanco y negro eran fantásticos, me encantaban todas y cada una de las fotos y aparte dedicaron toda una página para hablar de mí, me sentía tan extraña pero feliz por todo aquello que solo mire a Henry con una gran sonrisa –toma otra para que se la mandes a tu mamá –me decía mientras me daba otra revista, y de inmediato la metí en un sobre y la llevé al correo para que se la llevaran a mamá, sabía que estaría orgullosa de mí. De regreso del correo estaba tan sumida en mis pensamientos que no me percate del gran espectacular que había en un edificio de una foto mía que había puesto la revista, la gente por la calle comenzaba a mirarme como diciendo –es o se parece- así que después de esto tenía que tomar precauciones, creo que ya no podía salir a la calle normalmente como antes, ahora era más conocida y eso era algo incómodo porque no iba a poder tener esa libertad de antes. Cuando volví con Henry estaba como siempre hablando por teléfono, estaba consiguiendo una pasarela para mí, donde iban a estar modelos importantes de talla internacional como Jean Shrimpton, esa modelo era el icono de la época, pues como no, tenía el rostro más perfecto que podía existir
-querida Michelle, estas en las ligas mayores, mañana viajaras a Italia a la pasarela más importante, modelaras ropa de Christian Dior, estarán cientos de fotógrafos de distintas partes del mundo y cientos de celebridades importantes de la moda. Esto no podía estarme pasando a mi todo era tan rápido que no lo podía creer, estaba de lo más feliz con mi logro.
-hey McCartney, ¿ya viste ese gran cartel? –le preguntaba George a Paul mientras iban en el auto rumbo al hotel, venían del estudio de grabación
-que tiene George –se asomó lentamente y vio que era yo, se quedó sin saber que decir solo mirándome hasta que el letrero les dio la espalda, se quedó en silencio mientras se volvía a sentar bien en su lugar, George se quedó mirándolo serio con una cierta picardía en su mirada –era… era ¿Michelle? –al fin lo dijo
-así es Paul, al parecer le está yendo cada vez mejor, me da gusto por ella porque es una gran chica y muy pero muy linda, siempre lo fue pero creo que ahora… -lo interrumpió Paul
-ahora está más hermosa que antes –decía sin dejar de recordar esa foto de mi rostro
-si Paul, muy bonita que se ve, no quiero ni pensar cómo se verá en persona –decía George sonriente
-más hermosa –decía Paul entre suspiros –George… ¿crees que sea conveniente que la busque? –decía tímidamente
-¡Paul! Pero si hasta la pregunta ofende ¡claro que es conveniente! –dijo George algo molesto
-es que George, tengo miedo, yo estoy con jane y no quisiera lastimarla, la quiero le tengo aprecio pero no la amo, sé que sospecha algo desde aquel día que John hablo con Marie, me he comportado distinto desde aquella vez y ella lo notó, dice que va a luchar por mí y que no le va a dejar el camino libre a nadie que porque soy el amor de su vida –decía preocupado mirando a George, y en efecto jane estaba últimamente muy obsesionada con Paul, no lo dejaba casi ni respirar. Entraron al hotel y ahí ya se encontraban John y ringo
-¿Qué tanto platican queridos míos? –decía John gracioso
-sobre Michelle –dijo George
-¿Qué con ella? –pregunto
-¿no viste la gran foto de ella en la calle? –le pregunto Paul y John se quedaría helado
-Neil, ¿podrías ir a comprar esa revista? Queremos saber si en realidad es ella –dijo George rascándose la cabeza, de inmediato Neil se dirigió a comprar la revista
-esta niña está subiendo muy rápido, más rápido de lo que me imagine –decía Paul mientras miraba por la ventana
-afortunadamente se topó con la persona correcta –le dijo John, pues él ya sabía toda mi historia
-¿con quién? –le pregunto curioso
-con el diseñador Henry Benz, de echo vive con él –al escuchar eso Paul casi se desmaya
-¿Cómo que vive con él? –se llevó las manos al rostro
-tranquilo Paul, es gay –le dijo John mientras palmeaba su hombro
-Lennon por ahí hubieras empezado –dijo un Paul más aliviado, en eso llego Neil con la revista y se las dio, ellos como locos comenzaron a hojearla y vieron mis fotos y leyeron mi pequeña reseña, estaban que no la creían y se alegraron muchísimo por mi
-tengo que llamarla para felicitarla –decía John mientras se acercaba al teléfono, -debe de estar en la oficina –marco el número y espero
-Henry Benz, buenas tardes –contesto la secretaria de Henry
-buenas tardes, se ¿encuentra Michelle? –pregunto John

-¿Quién llama? –John se quedó serio, pues si le revelaba su nombre pasarían dos cosas, o la telefonista enloquece o no le creerá -¿Quién es? Bueno… 

18

-anden dejen de ver ese mugrero y ayúdenme con las cosas –decía mientras entraba con muchas bolsas, la ayudamos con todo y lo llevamos a la cocina. Al día siguiente era la cena de navidad así que llame a John para desearle felices fiestas, también llame a George, duramos casi media hora charlando por teléfono, me dio mucho gusto escuchar la voz de George. Después de que pasaron esas fechas decidí que ya era hora de irme de regreso a Londres, así que volví a hacer mis maletas y volví a la casa de Henry, una lluviosa y fría tarde de enero. Teníamos tanto trabajo que hacer que de inmediato nos fuimos a su taller, comencé a ayudarle a hacer ropa, aunque yo no sabía nada de eso, yo solo le ayudaba a ver las nuevas tendencias y esas cosas, así paso el tiempo casi un mes cuando Henry llego un día a decirme una noticia
-Michelle, no vas a creer lo que te voy a decir –me dijo emocionado
-¿Qué ocurre? –lo mire intrigada
-los Beatles se van a estados unidos –yo me quede helada no sabía que decir pues era un gran noticia
-¿es en serio? Me levante asombrada
-si mira –me entrego un periódico donde decía que el día de mañana se irían rumbo a los estados unidos al programa de Ed Sullivan show, me sentía tan feliz por ellos –tienes que ir a despedirlos y desearles buena suerte –me dijo Henry
-pero que locura dices, claro que no iré –me volví a sentar aventando lejos el periódico y volviendo a hacer mis cosas
-vaya niña orgullosa –dijo Henry mientras se alejaba, yo mire de nuevo el periódico pues tenía una foto de ellos
-maldita sea Paul, quiero ir contigo –dije en voz alta, pues días antes de marcharme al internado él me dijo que quería conocer los estados unidos y que quería llevarme a mí, me entristecí tanto al recordarlo que no volví a mirar ese periódico en lo que resto del día. Cuando llegue a casa Henry ya estaba ahí, hablaba por teléfono con alguien en el estudio, Sara estaba sentada en las escaleras esperando a que llegara como siempre
-hasta que llegas ¿ya supiste? –al parecer era la gran nota
-si Sara ya lo supe –dije con enfado mientras entraba a la cocina
-¿y qué piensas hacer? –pregunto curiosa
-nada Sara, nada voy a hacer –tome una manzana y una pera y volví al recibidor con Sara detrás de mi
-no Michelle tienes que ir a buscarlos para que te vayas con ellos –me dijo
-claro que no, yo nomas estorbaría –dije seria mientras entraba a la sala donde tenían el televisor
-¡niña! –entro Henry con grandes ademanes feliz de la vida
-¿Qué pasa Henry? –me asuste al verlo
-te acabo de conseguir el contrato de tu vida –me decía mientras se llevaba las manos a la cara
-¿Qué dices Henry? En donde dímelo ya –me puse nerviosísima
-vas a salir en la portada de la revista Vogue –al escuchar eso no supe más de mi pues me desmaye de la impresión, cuando volví en si estaba recostada en el sillón mientras Henry me gritaba y Sara me echaba aire – ¡niña no me asustes por dios! –me grito Henry al verme abrir los ojos
-Henry por favor no juegues conmigo –le pedí mientras me reincorporaba
-no estoy jugando también a mí me favorece esto pues tú vas a salir ahí pero modelando mi marca, no sabes lo importante que es esto –yo lo vi tan feliz que me dio gusto por él aunque tenía tanto miedo de que no fuera a ser bien vista, ya tenía cierta fama en Inglaterra, pero esa revista iba a salir en estados unidos, Francia, Italia, Alemania, y por supuesto aquí en el reino unido, era mi más grande oportunidad de triunfar como modelo y tenía que hacerlo bien. La cita era en dos semanas para ese entonces los chicos ya habían vuelto de los estados unidos más famosos que antes, todo el día se hablaba de ellos y su triunfo en américa, les había ido bastante bien.
El día que iba a ir a la sesión fotográfica de la revista llego, una mañana fría de febrero, Henry me acompaño, llegamos a las oficinas de Vogue en Londres y después de registrarme me llevaron al estudio fotográfico, estaba nerviosísima, me pasaron mil cosas en la cabeza, todo fue tan pronto que cuando reaccione estaba frente al set, una señorita me condujo al vestidor donde había una cantidad de vestidos de la marca Henry Benz, la maquillista me esperaba, tenía tantas ganas de llorar pero me controle, estaba tan feliz era mi momento, así que me senté y deje que las personas de ahí me transformaran, empezó la sesión, duro mucho pero me divertí, era completamente diferente a las que había hecho con anterioridad pues ésta se percibía más profesional, distinta, más seria y sobria, me darían muchos tips y consejos que me ayudarían en el resto de mi carrera.
-fue un placer trabajar con usted señorita Harris –me dijo el fotógrafo mientras recogía su equipo
-gracias a ustedes –les dije emocionada mientras tomaba mi bolso, me regalaron muchísimas cosas, obviamente el vestuario de Henry y mucho maquillaje
-disculpe señorita ¿en cuánto tiempo saldrá la revista? –pregunto Henry entusiasmado
-en dos semanas –le respondió sonriente, yo me llene de nervios, quería ver ya mi rostro en la revista. Ya en el auto de regreso a casa Henry y yo charlábamos de nuestro próximo triunfo, por algo nos habían hablado para la revista, a pesar de que Henry Benz era una casa de modas de prestigio en Londres aun le faltaba dar ese paso a lo internacional y a mí me llenaba de alegría haber ayudado a que llegara a esa meta, estaba tan feliz por él, se lo merecía era una persona muy especial en mi vida, pues él me ayudo en mis momentos de penumbras y me impulsó a lo que yo tanto quería que era dedicarme al mundo de la moda
-eres un ángel que cayó del cielo –me decía Henry al borde de las lágrimas mientras me tomaba de las manos y las llevaba a su rostro
-hay Henry tu eres el ángel –le dije feliz por todo
-ambos fuimos puestos en el momento más indicado –respondió –te agradezco que hayas venido a Londres y como prueba de mi agradecimiento te voy a regalar unos pases para ir a ver a tus chicos –me decía subiendo y bajando las cejas
-no Henry, todo menos eso –dije cohibida
-claro que si ¿no te gustaría ir a verlos tocar en vivo? –pregunto buscando mi mirada
-si pero no –me contradije

-ok está bien no insistiré, entonces te regalare pases para ver a los Rolling stones –dijo entre risas, había escuchado muy poco la música de los stones y me agradaba así que acepte.