domingo, 30 de abril de 2017

01

Octubre de 1963, acababa de  cumplir 21 años, después de casi 6 años de estar en un internado en Noruega volvía a Inglaterra. Tenía muchos resentimientos con mis padres, aun lo recordaba y las lágrimas me salían de la nada… -por qué me hicieron esto- seguía pensándolo después de 6 años no lograba superarlo, lo amaba… y nunca lo volvería a ver… al menos eso creía en ese momento. En todo ese lapso de tiempo me perdí de muchas cosas de la vida exterior, en ese maldito lugar solo se podía estudiar y no se podía escuchar ni ver nada porque decían las madres del internado que perturbaba nuestros estudios, ¡vaya ideas de viejas malditas!, si mi madre me escuchara decir eso me mataba aunque ya lo había hecho hace 6 años atrás al mandarme a ese estúpido internado de mujeres. Llovía como pocas veces había visto llover, el taxi se detuvo en mi casa y no reaccione de momento hasta que el señor taxista se giró a mí para repetirme que habíamos llegado
-oh perdón, ¿Cuánto le debo? –saque mi cartera de mi bolso
-100 –lo mire seria y abrí mis ojos de impresión
-¿Qué? Pero si no fue mucha la distancia es un disparate lo que me está cobrando, bueno no quiero discutir con usted y ahí tiene su dinero –me baje del taxi enojada azotando la puerta, de inmediato el taxista se bajó con migo y saco mis maletas de la cajuela para después decirme enojona, no era el primero, yo tenía esa costumbre de refunfuñar de esa manera creo que era de herencia y lo peor del caso es que al final yo sola me daba cuenta que mi discusión era en vano al tener siempre la razón la otra persona. Me acerque a la puerta para tocar sin antes refunfuñar, ¡odiaba esto! Odiaba tener que ver a mis padres después de lo que me hicieron sufrir y de lo que le hicieron sufrir a él… me preguntaba en donde estará, que será de él, quería verlo pero tenía miedo que de nuevo me mandaran a un internado aún más lejos. Era increíble que después de tantos años aun lo amara con la misma intensidad de siempre, ya lo decía yo que era un verdadero amor y no solo niñerías como mi padre nos lo dijo aquella tarde de enero de 1957… el peor día de toda mi vida, en eso se abrió la puerta sin que hubiese tocado
-¿Michelle? –me llamaba una voz femenina al instante supe que era mi madre
-si madre soy yo –dije casi sin mirarla, ella de inmediato se lanzó a abrazarme, al parecer a ella ya se le habían borrado todos los resentimientos
-me alegro de que estés aquí –me levantaba casi del piso
-oh que bien, porque yo no –dije con enfado
-Michelle por favor no me digas que… -la interrumpí
-pues aunque te parezca increíble aún estoy muy dolida con ustedes –tome mis maletas y entre a la casa, no vi a nadie, ni si quiera a mi hermana. Supuse que mi padre estaba trabajando, mejor porque no lo quería ver de nuevo, por lo menos en estos momentos
-hija, tengo algo que decirte, y no sé cómo lo vayas a tomar, no te pudimos avisar por que el reglamento del internado era muy estricto, no nos dejaron avisarte –su voz me preocupo
-¿Qué paso madre? –deje mis maletas en la sala y me acerque a ella algo preocupada por cómo se puso, entonces comenzaría a llorar -¡mamá! Dime que ocurre –le exigí
-hace 5 años tu padre choco en la carretera y… el murió –me sentí sumamente extraña, sentí un nudo en la garganta y me sentí mal, creí que era mi culpa pues yo le había deseado la muerte hace mucho, creo que todos en algún momento de coraje contra los padres les deseas eso para que así te dejen en paz, pero cuando vez la realidad te das cuenta de las estupideces que dices. Mis ojos se llenaron de lágrimas y comenzaron a brotar, mi madre me abrazo fuertemente haciendo nuestro llanto uno solo
-no puedo creer que no me hayan avisado mamá –le dije furiosa
-perdón hija pero no nos lo permitieron, aparte no te dejarían venir –me enoje mucho

-¡ya no importa! Eso ya paso hace 5 años –tome mi maleta y subí a mi recamara azotando la puerta, aventé la maleta y me senté en mi cama mirando el piso, aun no dejaba de llorar en eso mire mi tocador y vi entre mis fotos que tenía en el espejo una que para mí era muy especial, Paul, mi hermoso Paul y yo en la casa de nuestro amigo John, nos la tomo la madre de John y desde entonces la tenía ahí para verla todos los días. Me extrañe de que no la quitara nadie, eso quería decir que respetaron mi recamara tal y como la deje, de inmediato me hinque y mire por debajo de la cama para ver si aún seguía mi cajita especial y si ahí estaba, hasta el fondo de mi cama, con trabajos la saque y la desempolve, la tome y me senté en la cama poniendo la caja sobre mis piernas, me salió una pequeña risa al ver todas las frases escritas que tenía esa caja por fuera, de mí, de mis amigos y de Paul. La abrí poco a poco y me encontré con toda clase de objetos y recuerdos, fotos y más fotos con mis amigos, las boberías que John me regalaba y las cartas de Paul, las amaba con todo mi corazón lo extrañaba. Me recosté boca abajo en la cama y tome cada una de las cosas para verlas y leerlas con detenimiento y para volverme a acordar de aquellos tiempos tan hermosos para mí, no pude evitar llorar. Cuando termine de ver todo aquello me recosté boca arriba y comencé a pensar en mi padre y me sentí mal el no poderlo ver antes de que… pedirle perdón por todas las cosas que le dije cuando me mandaron al internado y por las que le dije cuando me prohibió con todas sus letras el seguir viendo a Paul. Comencé a llorar al acordarme de lo bueno que pase con él, mi niñez sobre todo pero que se le podía hacer el ya no estaba aquí a mi lado y me dolía el recordar lo mal que quedamos la última vez que nos vimos. Esa tarde cuando termine de comer fui a buscar a mi amiga Stacy pero me topé con la sorpresa de que ya no vivía ahí, era increíble que en 6 años todo cambiara por completo, comencé a caminar temerosamente hacia la casa de Paul, tenía que verlo me moría de ganas por volverlo a ver. Al llegar me detuve frente a la puerta y me acerque lentamente, toque tímidamente y me abrió el señor James McCartney, su padre. 

sábado, 29 de abril de 2017

Introducción

En ocasiones la vida se empeña a separarte de las personas que mas amas, pero cuando el destino está escrito entre dos personas aunque el mundo entero se interponga siempre habrá esperanza para ellos.

Michelle y Paul eran una pareja de novios adolescentes como cualquier otra que se vieron obligados a ocultar su amor por los padres de Michelle principalmente, por desgracia pronto ellos se darían cuenta de la relación de su hija Michelle con Paul forzando a la pareja a separarse con un método bastante cruel, llevar a su hija a un internado lejos del País. 
tras 6 años de estar recluida vuelve a Liverpool con la sorpresa de que nada es como era antes, nadie vive donde vivía antes y Paul ya no era el chico de antes pues ahora ya era un Beatle famoso. Michelle se aventura a buscarlo para aclarar las cosas del pasado, es un camino tormentoso y trabajoso pero el amor que ella aun guarda de él es lo que le da fuerzas para seguir en su lucha de volver el tiempo para estar juntos como antes. 

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HOLA!!!! soy yo otra vez después de... creo que 5 años (no tengo verguenza) jajaja esta novela significa muchísimo para mí pues desde hace 5 años comencé a escribirla pero la dejé olvidada mucho tiempo por cuestiones de escuela, le escribía cuando podía pero la volvía a dejar en el olvido y me prometí publicarla cuando le escribiera el final y que creen?? se ha llegado el día jajajaja tal vez se vea algo rara por lo mismo que ha sido escrita en pedazos con intermedios largos de casi un año jajaja espero que no se note mucho D: siempre tuve la historia escrita en la cabeza, tenía el final y me da gusto poder escribirlo tal cual como yo lo quería, espero que de verdad les guste esta novela y que la puedan leer pues tal vez ya nadie le interesen estas novelas u.u pero esto mas que nada lo hago como muy personal pues quería sacarme esta espinita de por fin publicar esta novela de Paul McCartney =) cuídense y que la disfruten.