Pronto se llegó el 14 de agosto,
ese día había llegado muy tarde a mi casa, eran alrededor de las 5 de la tarde,
llegué a prisa para bañarme y hacer mis maletas porque el vuelo saldría a las
10 de la noche. Henry estaba sentado en la sala viendo la tele y Sara encerrada
en su habitación, salude a Henry rápidamente y corrí a mi cuarto a arreglar
todo, entro Henry y me ayudaría a hacer mis maletas mientras yo me bañaba
-te voy a llevar al aeropuerto –me
decía sonriente y entusiasmado
-muchas gracias Henry –lo abrasé
-anda ve a bañarte porque se te
hace tarde –no dije más y entré al baño, cuando Salí ya estaba casi todo listo así
que rápidamente me arreglé y Salí de mi habitación con mis maletas, me acerqué a la puerta de Sara y toque un par de veces para después llamarla
-Sara ya me voy, ¿no te vas a
despedir aunque sea? –de respuesta obtuve un gran silencio, miré a Henry algo triste
-déjala ya se le pasará –dijo
molesto
-no quiero irme así con ella
enojada conmigo
-ya se le pasará no te preocupes,
anda que perderás el vuelo –no dije más y me encamine a la puerta sin dejar de
ver la de la habitación de Sara la cual nunca se dignó a salir, así que salimos
del departamento rumbo al aeropuerto, en punto de las 10 estaba en el avión
rumbo a nueva york el primer destino de los chicos, tenía en una libreta
anotado el hotel de los chicos que amablemente Henry me ayudo a conseguir por
medio de Brian, iba a ser difícil
hospedarme en ese hotel pero lo iba a intentar ya estaba a bordo del avión y no
había marcha atrás.
El viaje fue muy largo, quedé con
un dolor en mis sentaderas de tanto rato ir sentada. Cuando bajé del avión noté el chistoso acento americano y cada que alguien se dirigía a mí no podía evitar
reírme, era demasiado gracioso para mí.
-su equipaje señorita –me decía un
gracioso maletero que me ayudaba a bajar mis maletas de la banda
transportadora, le sonreí y le agradecí, esa sonrisa la aproveché para reír un
poco por su acento, camine con mi equipaje afuera del aeropuerto y me paré en
la banqueta
-ahora que… -me sentía de nuevo
perdida, un señor se me acercó y me ofreció su taxi
-¿taxi señorita? –lo miré unos
segundos y contuve de nuevo la risa, me era muy difícil hacerlo
-si gracias –de inmediato me ayudó con mi equipaje, al subir me pregunto a donde iba y le enseñé la dirección, se
puso serio y me miro por el retrovisor
-¿es en serio? –me quedé seria y abrí
mucho mis ojos
-sí, ¿hay algún problema? –el me
miro y movió la cabeza negativamente
-será difícil llegar a ese hotel,
la dejaré unas cuadras lejos ¿no importa? –me desconcerté
-¿Por qué?
-pues acaban de llegar esos
melenudos de Liverpool y la ciudad está hecha un caos, han cerrado esa calle
-bueno, me voy a hospedar ahí,
seguro nos dejaran pasar –dije ingenua sin imaginarme la multitud de gente con
la que nos enfrentaríamos
-bueno está bien –dijo resignado y
con un gesto de derrota anticipada. Charlamos en el camino y me pregunto que si
era también de Inglaterra, al parecer también les era gracioso nuestro acento
porque me miraba gracioso cuando pronunciaba ciertas palabras, especialmente
las que tenían una vocal al final, mi acento liverpooliano tan marcado me
delató. Después de un viaje medianamente largo llegamos, estaba lleno de chicas
a las afueras del hotel gritando y llorando como si estuvieran viendo a Elvis
Presley, muchas gritaban el nombre de Paul acompañado de un te amo, eso causo
en mi celos pero a la vez risa, estaban vigilando a todos los coches que iban
entrando por esa calle y cuando nos tocó fue un momento de mucha tensión
-¿A dónde van? –nos miró el guardia
en su papel de persona seria, el taxista volvió a mover la cabeza negativamente
-la señorita se va a hospedar en
este hotel –hubo un largo silencio y me miró el oficial
-sí, vera soy de Inglaterra y busco
un buen hotel, y me dijeron que este era de los mejores –el oficial solo me
miraba y me miraba, yo cada vez me ponía más nerviosa, al parecer me vi muy
inofensiva y acepto mi explicación
-ok, enseguida llamo al botones
para que te ayuden con tu equipaje –sonreí aliviada y miré al taxista el cual
estaba impactado, rápidamente bajo del taxi para abrir la cajuela, el botones
me abrió la puerta y baje, era tremendo el griterío de todas las chicas.
Mientras bajaban las maletas yo miraba todo aquello
-¿es de no creerse verdad? –me decía
el botones algo harto del griterío
-sí, pero ¿Por qué tanto escándalo?
–fingí indiferencia
-pues verá, aquí están los Beatles
en éste hotel, ¿no los conoce? Su acento me parece parecido al de ellos –sentí
un sopor en mi rostro, nuevamente mi acento liverpooliano
-oh sí, he escuchado de ellos, si
también soy inglesa –le sonreí y el también. Le pagué al taxista y le agradecí,
entré a la recepción y pedí mi habitación, me pusieron en una habitación que
estaba un piso más arriba que el de ellos, los elevadores estaban custodiados y
también las escaleras de emergencia, era de no creerse como me había dicho el
botones, al llegar a mi habitación me instalé y descansé un poco, tenía que
pensar cómo demonios iba a hacerle para llegar hasta los chicos, pensé cerca de
1 hora y no tenía ni una idea así que decidí llamarle a Henry para decirle que
ya había llegado
-¡me da mucho gusto querida! ¿Ya
los viste? –preguntaba ansioso
-no Henry, va a ser muy complicado
hacerlo, tienen todo el maldito piso custodiado por docenas de policías –dije
desesperada
-vaya, no pensé que fuera para
tanto –se quedó pensativo -¡ya se! –llamare a Brian, espera un momento y te
regreso la llamada –colgó rápidamente sin darme la oportunidad de decir nada.
Espere unos 15 minutos y timbró mi teléfono
-¿sí?, que pasó Henry
-Michelle, baja al piso y di tu
nombre, ya dieron la indicación que puedes pasar, el mismo Brian Epstein la
dio, los chicos no saben nada aun es sorpresa ¡suerte y luego te llamo! –colgó,
dejándome ahí con principios de embolia por semejante impresión, colgué lentamente
y después de varios segundos de experimentar un shock nervioso corrí a verme a
un espejo, no estaba tan desarreglada solo acomode un poco mi cabello y Salí de
mi cuarto. Bajé lentamente los escalones, se encontraba un guardia que me
miraba fijamente
-emmm… buenas noches –dije a secas
-¿en qué puedo servirle? –preguntó
-vera, soy Michelle Harris y… -me interrumpió
-pase señorita, la están esperando
–no dije nada solo me quedé helada, le agradecí tímidamente y comencé a caminar
ese largo pasillo alfombrado, ellos estaban en el último cuarto era una
eternidad recorrer ese pasillo con una multitud de guardias mirándome de manera
intimidante. Por fin llegué a la puerta y toqué 4 veces de manera tímida, me
abrió Neil
-Michelle, que gusto, pasa –abrió más
la puerta y extendió su mano, caminaba en automático pues no reaccionaba por
culpa del shock nervioso. Ahí estaban sentados en la pequeña sala de la
habitación todos felices mirando el televisor y escuchando el radio mientras
John tocaba la guitarra, el habiente estaba muy concentrado de humo de cigarro,
con lo que odiaba ese olor, caminé hacia ellos y el primero en verme fue Brian
con un semblante no de mucho agrado pues siempre tenía el pensamiento de que
distraeríamos a los chicos, el segundo en verme fue John que de inmediato dejó su guitarra en una silla y se aproximó a mí, los demás al ver la reacción de
John me miraron en automático

Jajajajaja "principios de embolia" la imaginé camimando toda chueca y rara. Maldita sea es raro que el amado sea Paul, al leer a John pensé "Y la besa... ah no" tú sabes jajaja.
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