Era una casa de madera muy
acogedora, había una luz prendida en su interior, no sabía que había gente, me
asuste un poco, entre al pequeño jardín delantero y camine hacia la puerta,
toque un par de veces y me abrió una señora que se veía muy maternal, regordeta
y unos cachetes tan rojos como el color de sus labios, llevaba un vestido largo
de manga larga y unas botas altas y arriba de todo eso un gran delantal con encaje
alrededor, llevaba una pañoleta en su cabello, me miro con esos ojos azules y
me sonrió de la manera más amistosa, sus mejillas casi cubrían sus ojos a la hora de sonreír de lo regordeta que era
-buenas noches –dije a secas
-hola querida tú debes ser Michelle
–me conocía, entonces Henry la conocía no entendía nada
-si soy yo… usted… -estaba a punto
de preguntarle cuando me interrumpió
-pasa querida sino te congelarás
–me abrió la puerta y observé la casa, era pequeña pero acogedora, tenía la
chimenea prendida, todos los muebles eran de madera y con una decoración típica
de las madres o abuelas, llena de pequeños manteles bordados y de figuritas de
porcelana en repisas y en todas partes, tenía un gato gris con grandes ojos
amarillos que me miraban desde el acogedor sillón, maulló un par de veces y se alejó
a la cocina, la mujer sacudía sus manos regordetas con dedos cortos muy
graciosamente de un lado a otro
-siéntate querida perdona el
desorden –decía mientras quitaba del sillón un tejido y más prendas
-gracias –me senté tímidamente
mientras miraba el techo de madera -¿Cuál es su nombre? –le pregunte a la
señora que ahora doblaba cuidadosamente esas prendas
-oh perdón, soy algo mal educada,
me llamo Meiju –me extendió su pequeña mano y yo la estreché, era una señora
con mucha fuerza
-mucho gusto Meiju, ¿y usted conoce
a Henry? –pregunte desconcertada, ¿Por qué Henry no me había hablado de esta
mujer?
-¿Qué si lo conozco? –Comenzó a reír
con nostalgia y después de un suspiro me dijo –claro que lo conozco, desde que
era un bebé –yo me quede seria
-¿es algún familiar de él? –continúe
-soy su tía –dijo a secas, yo me
quedé seria
-¿en verdad?
-sí, soy hermana menor de su madre
–entonces la miré con detenimiento pues no se parecía en nada a Henry pues él tenía
el cabello negro y los ojos cafés y ella era rubia de ojos azules
-vaya ya veo ¿y de quien es la
casa? –pregunté mientras miraba de nuevo la casa
-es de él, bueno era de su madre,
ella era de aquí y sus padres aquí vivieron pero cuando se casó con el padre de
Henry dejo la casa para irse a Inglaterra, cuando ella murió se la heredo y
pues como estaba sola me dijo que me viniera a vivir aquí para cuidarla
-¿no tiene familia usted? –pregunte
curiosa
-tenia, mi esposo murió ya hace
varios años –cambio su semblante a uno más triste
-oh lo lamento mucho –me sentí
incomoda
-no te preocupes fue hace 15 años
ya lo supere –me decía con una sonrisa forzada
-¿y no tienes hijos?
-si tengo dos, pero ya están
casados con hijos –decía contenta
-vaya entonces usted ya es abuela
-sí, algún día los conocerás son unos
pequeños encantadores –decía contenta, yo me imaginaba que eran unos pequeños
niños pero cuando los conocí eran de mi edad, eso me daría mucha risa. Me
mostraría mi recamara, era tan acogedora y cálida como el resto de la casa, ahí
seguimos charlando mientras ella ordenaba mi maleta en el ropero, era tan
maternal, era de ese tipo de madres que quieren hacer todo por ti y te ayudan
en todo con mucho cariño, le conté sobre él porque huía y ella me diría que
nunca es bueno huir de todo, ella me aconsejaba hablar con Paul y dejar todo en
claro, era la mejor idea pero como siempre yo tenía miedo. Para ese entonces Henry
y Sara ya estaban de vuelta en casa, Sara decía que la casa se sentía tan
distinta sin mí, Henry no dijo nada solo entraría al estudio a leer un poco, Sara
se quedó como de costumbre sentada en las escaleras mirando la puerta con su
cabeza en su puños, como si esperara a que llegara alguien, ella siempre se
ponía así cuando yo estaba a punto de llegar a casa, pasaron alrededor de 15
minutos cuando el teléfono sonó, Sara corrió a contestar pensando que era yo
avisando que ya había llegado pero su sorpresa fue otra
-¿bueno? ¿Michelle eres tú? –dijo Sara
arrebatadamente
-no soy John ¿pasa algo con
Michelle? –Sara enmudeció y pensó en colgar pero se contuvo
-emmm… hola John ¿Cómo estás? –desvió
el tema, Henry se paró en la puerta de la sala y Sara lo miraría como
diciéndole ¿Qué le digo?
-bien Sara, ¿esta Michelle o no?
–pregunto John desesperado y Sara no tenía palabras así que Henry le arrebato
la bocina
-bueno ¿John? –pregunto Henry
seriamente
-sí señor, soy John Lennon, quiero
hablar con Michelle –y Henry sin titubear le dijo
-disculpa John, pero Michelle ya no
vive aquí, ella se fue esta tarde y no tenemos idea a donde se fue porque no
nos dijo, ni siquiera se despidió, se llevó todas sus cosas y no sabemos a dónde
–a John lo invadió la angustia
-¿Cómo es posible eso? ¿Estará en
su casa?
-no John, ella tampoco está allá,
perdón tengo que irme un gusto, adiós –colgó y sin decir nada camino a su
recamara, Sara se quedó sentada en el sillón mirando el teléfono y comenzaría a
llorar, mientras tanto John entraría en pánico
-no puede ser, será posible… es
obvio que ya lo sabe –me conocía bastante bien, corrió de nuevo al cuarto pues
se encontraba de nuevo en la cantina hablando desde los teléfonos públicos, subió
y al entrar vio a los chicos tan tranquilos ajenos a todo aquello
-¿pasa algo? –pregunto John al ver
el rostro desencajado de John
-sí, pasa que Michelle desapareció
–al escuchar eso Paul se levantó de su asiento y se acercó a John intrigado
-¿Qué dices? ¿Cómo sabes? ¿A dónde
se fue? –tomó a John de los brazos
-no se Paul, llamé a su casa y me
dijo Henry que se había ido y que no sabían a donde que no les dijo –Paul se llevó
las manos a la cara
-en su casa, de seguro volvió a su
casa –camino hacia el teléfono para marcar a mi casa pero estaba ocupado, pues Sara
estaba diciéndole todo a mi hermana
-hola Marie, soy Sara, la sobrina
de Henry Benz –le decía Sara a mi hermana
-hola Sara, un gusto conocerte
aunque sea por teléfono, ¿Cómo estás?
-bien, solo llamo para decirte que
Michelle se mudó, ahora vive en noruega, en una pequeña ciudad que se llama
Alta, tal vez mas tarde llame para contarte todo, yo solo te aviso por si llama
Paul o alguno de ellos no se asusten y no les digan a ninguno a donde se fue
–mi hermana no entendía nada
-¿paso algo con Michelle? –se
angustio
-no ella está bien, más tarde te
llamará, solo que por ahora eso, por favor no se preocupen y si llaman no les
digan nada, bueno me tengo que ir buenas noches –Sara colgó dejando a mi
hermana intrigada, le contó todo a mama y ella de inmediato dedujo todo
-yo sabía que esta
niña había ido a Londres por Paul y también sabía que le haría daño, algo le ha
de haber hecho para que ella se esté escondiendo –mi hermana no dijo nada solo
la miraba.



