viernes, 29 de septiembre de 2017

42

Era una casa de madera muy acogedora, había una luz prendida en su interior, no sabía que había gente, me asuste un poco, entre al pequeño jardín delantero y camine hacia la puerta, toque un par de veces y me abrió una señora que se veía muy maternal, regordeta y unos cachetes tan rojos como el color de sus labios, llevaba un vestido largo de manga larga y unas botas altas y arriba de todo eso un gran delantal con encaje alrededor, llevaba una pañoleta en su cabello, me miro con esos ojos azules y me sonrió de la manera más amistosa, sus mejillas casi cubrían sus ojos a la hora de sonreír de lo regordeta que era
-buenas noches –dije a secas
-hola querida tú debes ser Michelle –me conocía, entonces Henry la conocía no entendía nada
-si soy yo… usted… -estaba a punto de preguntarle cuando me interrumpió
-pasa querida sino te congelarás –me abrió la puerta y observé la casa, era pequeña pero acogedora, tenía la chimenea prendida, todos los muebles eran de madera y con una decoración típica de las madres o abuelas, llena de pequeños manteles bordados y de figuritas de porcelana en repisas y en todas partes, tenía un gato gris con grandes ojos amarillos que me miraban desde el acogedor sillón, maulló un par de veces y se alejó a la cocina, la mujer sacudía sus manos regordetas con dedos cortos muy graciosamente de un lado a otro
-siéntate querida perdona el desorden –decía mientras quitaba del sillón un tejido y más prendas
-gracias –me senté tímidamente mientras miraba el techo de madera -¿Cuál es su nombre? –le pregunte a la señora que ahora doblaba cuidadosamente esas prendas
-oh perdón, soy algo mal educada, me llamo Meiju –me extendió su pequeña mano y yo la estreché, era una señora con mucha fuerza
-mucho gusto Meiju, ¿y usted conoce a Henry? –pregunte desconcertada, ¿Por qué Henry no me había hablado de esta mujer?
-¿Qué si lo conozco? –Comenzó a reír con nostalgia y después de un suspiro me dijo –claro que lo conozco, desde que era un bebé –yo me quede seria
-¿es algún familiar de él? –continúe
-soy su tía –dijo a secas, yo me quedé seria
-¿en verdad?
-sí, soy hermana menor de su madre –entonces la miré con detenimiento pues no se parecía en nada a Henry pues él tenía el cabello negro y los ojos cafés y ella era rubia de ojos azules
-vaya ya veo ¿y de quien es la casa? –pregunté mientras miraba de nuevo la casa
-es de él, bueno era de su madre, ella era de aquí y sus padres aquí vivieron pero cuando se casó con el padre de Henry dejo la casa para irse a Inglaterra, cuando ella murió se la heredo y pues como estaba sola me dijo que me viniera a vivir aquí para cuidarla
-¿no tiene familia usted? –pregunte curiosa
-tenia, mi esposo murió ya hace varios años –cambio su semblante a uno más triste
-oh lo lamento mucho –me sentí incomoda
-no te preocupes fue hace 15 años ya lo supere –me decía con una sonrisa forzada
-¿y no tienes hijos?
-si tengo dos, pero ya están casados con hijos –decía contenta
-vaya entonces usted ya es abuela
-sí, algún día los conocerás son unos pequeños encantadores –decía contenta, yo me imaginaba que eran unos pequeños niños pero cuando los conocí eran de mi edad, eso me daría mucha risa. Me mostraría mi recamara, era tan acogedora y cálida como el resto de la casa, ahí seguimos charlando mientras ella ordenaba mi maleta en el ropero, era tan maternal, era de ese tipo de madres que quieren hacer todo por ti y te ayudan en todo con mucho cariño, le conté sobre él porque huía y ella me diría que nunca es bueno huir de todo, ella me aconsejaba hablar con Paul y dejar todo en claro, era la mejor idea pero como siempre yo tenía miedo. Para ese entonces Henry y Sara ya estaban de vuelta en casa, Sara decía que la casa se sentía tan distinta sin mí, Henry no dijo nada solo entraría al estudio a leer un poco, Sara se quedó como de costumbre sentada en las escaleras mirando la puerta con su cabeza en su puños, como si esperara a que llegara alguien, ella siempre se ponía así cuando yo estaba a punto de llegar a casa, pasaron alrededor de 15 minutos cuando el teléfono sonó, Sara corrió a contestar pensando que era yo avisando que ya había llegado pero su sorpresa fue otra
-¿bueno? ¿Michelle eres tú? –dijo Sara arrebatadamente
-no soy John ¿pasa algo con Michelle? –Sara enmudeció y pensó en colgar pero se contuvo
-emmm… hola John ¿Cómo estás? –desvió el tema, Henry se paró en la puerta de la sala y Sara lo miraría como diciéndole ¿Qué le digo?
-bien Sara, ¿esta Michelle o no? –pregunto John desesperado y Sara no tenía palabras así que Henry le arrebato la bocina
-bueno ¿John? –pregunto Henry seriamente
-sí señor, soy John Lennon, quiero hablar con Michelle –y Henry sin titubear le dijo
-disculpa John, pero Michelle ya no vive aquí, ella se fue esta tarde y no tenemos idea a donde se fue porque no nos dijo, ni siquiera se despidió, se llevó todas sus cosas y no sabemos a dónde –a John lo invadió la angustia
-¿Cómo es posible eso? ¿Estará en su casa?
-no John, ella tampoco está allá, perdón tengo que irme un gusto, adiós –colgó y sin decir nada camino a su recamara, Sara se quedó sentada en el sillón mirando el teléfono y comenzaría a llorar, mientras tanto John entraría en pánico
-no puede ser, será posible… es obvio que ya lo sabe –me conocía bastante bien, corrió de nuevo al cuarto pues se encontraba de nuevo en la cantina hablando desde los teléfonos públicos, subió y al entrar vio a los chicos tan tranquilos ajenos a todo aquello
-¿pasa algo? –pregunto John al ver el rostro desencajado de John
-sí, pasa que Michelle desapareció –al escuchar eso Paul se levantó de su asiento y se acercó a John intrigado
-¿Qué dices? ¿Cómo sabes? ¿A dónde se fue? –tomó a John de los brazos
-no se Paul, llamé a su casa y me dijo Henry que se había ido y que no sabían a donde que no les dijo –Paul se llevó las manos a la cara
-en su casa, de seguro volvió a su casa –camino hacia el teléfono para marcar a mi casa pero estaba ocupado, pues Sara estaba diciéndole todo a mi hermana
-hola Marie, soy Sara, la sobrina de Henry Benz –le decía Sara a mi hermana
-hola Sara, un gusto conocerte aunque sea por teléfono, ¿Cómo estás?
-bien, solo llamo para decirte que Michelle se mudó, ahora vive en noruega, en una pequeña ciudad que se llama Alta, tal vez mas tarde llame para contarte todo, yo solo te aviso por si llama Paul o alguno de ellos no se asusten y no les digan a ninguno a donde se fue –mi hermana no entendía nada
-¿paso algo con Michelle? –se angustio
-no ella está bien, más tarde te llamará, solo que por ahora eso, por favor no se preocupen y si llaman no les digan nada, bueno me tengo que ir buenas noches –Sara colgó dejando a mi hermana intrigada, le contó todo a mama y ella de inmediato dedujo todo
-yo sabía que esta niña había ido a Londres por Paul y también sabía que le haría daño, algo le ha de haber hecho para que ella se esté escondiendo –mi hermana no dijo nada solo la miraba.

41

Mientras tanto Paul hablaría seriamente con Jane porque en efecto, las fechas no cuadraban, gracias a los chicos el abrió los ojos
-Jane ¿podemos hablar? –le decía Paul a Jane por teléfono
-claro que si amor ¿en dónde nos vemos? –contestaba ella en tono amoroso
-¿puedes venir al hotel? –ella se hospedaba en otro hotel, durante las últimas semanas iba a donde ellos iban pero Brian nunca permitió que ella durmiera con Paul
-claro que sí, ahora voy –colgaron y de inmediato se alistó para ir rumbo al hotel, estaba cerca así que no pasaría tanto tiempo para que llegara, Paul sentado en el sillón se estrujaba las manos y seguía dándole vueltas a todo ese asunto
-tranquilo Paul veras que Jane no está embarazada de ti, siempre y cuando estés seguro –le decía George a Paul para tranquilizarlo
-¡claro que estoy seguro! Solo he estado con ella en 2 ocasiones nunca se me olvidaron y la última créeme que fue ya hace tiempo, algunos 2 o 3 meses no puede ser que ella tenga un mes como me lo dijo –y si vaya que era tonta Jane al mentir, pronto se escucharía que alguien tocaba la puerta, todos la miraron nerviosos excepto John que estaba demasiado molesto con todo esto, George abrió la puerta y dejo entrar a Jane, John y George salieron Ringo estaba cenando con Maureen así que dejaron solos a Paul y Jane para que hablaran
-hola amor –se acercó Jane a Paul para saludarlo con un beso pero él la detuvo
-Jane espera
-¿pasa algo? –lo miró desconcertada 
-sí, Jane háblame con la verdad ¿estas segura que estas embarazada? –Paul la miro con mucha duda y esto pondría en extremo nerviosa a Jane que comenzaba a mover sus manos y a titubear a la hora de hablar
-¿Por qué lo dudas? ¿No crees en mí? –lo miraba nerviosa
-para ser sinceros no –dijo Paul a secas mirando todo el nerviosismo de Jane
-¿Por qué Paul? Acuérdate cuando estuvimos juntos –insistía Jane
-mmm… si lo recuerdo ¿Cuánto dices que tienes de embarazo? –pregunto Paul dudoso
-pues… tengo un retraso, tal vez tenga un mes o poco más –decía nerviosa
-ok, ¿te parece si mañana mismo vamos con un doctor para que te cheque? –siguió Paul poniéndola en aprietos
-¿doctor? No Paul no es necesario estoy bien me siento bien, mañana yo voy con un doctor que conozco –estaba mintiendo descaradamente y Paul no lo toleraría mas
-Jane ¿Por qué haces esto? ¿De qué se trata? –se acercó a ella
-¿hacer que Paul no entiendo?
-¡basta Jane! Tu sabes perfectamente que la última vez que estuvimos juntos fue hace 3 meses y recuerdo perfectamente cuando me dijiste que ya te había llegado tu periodo así que por favor no me vengas con el jueguito del embarazo porque no te lo compro, tal vez lo estés pero yo no soy el padre –le gritaba Paul haciendo que Jane entrara en crisis nerviosa
-¡Paul! Por favor no seas así conmigo yo te amo –lo abrazaba con fuerza pero Paul la alejo de él también con fuerza y tomándola de los brazos le dijo que lo dejara en paz
-¡Jane es en serio déjame en paz, no quiero saber más de ti! ¿Para qué me quieres? ¿Por qué quieres tener a alguien a tu lado cuando sabes perfectamente que ya no siento nada por ti? –Jane comenzaría a llorar con fuerza y Paul empezaría a tener remordimientos –Jane perdón pero mira eres una linda chica eres talentosa, puedes estar con quien quieras
-¡pues al que quiero no lo puedo tener! –grito ella molesta y tomó su bolso
-Jane en serio perdón pero no quiero volver a verte –le decía Paul a Jane que estaba ya abriendo la puerta
-olvídalo Paul, te odio ahora yo soy la que no quiero verte –y después del sonido fuerte de la puerta se escuchó un gran silencio, Paul se llevó las manos a la cara y se sentó en el sillón echando tremendo suspiro, miro el teléfono y sin pensarlo dos veces llamo a casa de Henry, nadie le contesto porque estábamos todos en el aeropuerto, me estaban despidiendo.
George y John se habían quedado en el lobby del hotel y vieron el ascensor abrirse y salir a Jane llorando más que molesta
-vaya parece que ya se descubrió que mentía, ven John vamos a ver a Paul –se levantó George del sillón y John se quedaría ahí sentado mirando a Jane
-en seguida voy George tengo algo que hacer –respondió John, George no entendió a John y entro en el ascensor, John se quedó sentado unos segundos y se levantó, camino a la cantina del hotel y se dirigió a los teléfonos que estaban ahí, marco el número de la casa de Henry pero de igual manera nadie contesto, se molestó y subió al cuarto, para eso Paul ya iba a la mitad de la conversación
-vez Paul te lo dije, era obvio –decía George con grandes ademanes
-lo sé, no sabes cómo te agradezco, me sentía tan mal de saber cómo lo iba a tomar Michelle –decía Paul con alivio
-¿ya la llamaste? –pregunto George

-si pero nadie contesta, llamare más tarde –John solo miraba todo aquello con mucho enojo, le molestaba demasiado que Paul fuera así conmigo, aparte él estaba seguro que yo ya lo sabía y era algo que le preocupaba el saber que yo estaba sufriendo demasiado y era verdad John no se equivocaba, yo llore inmensamente con la noticia sin saber que todo era falso subí a un avión muy dolida, llore todo el trayecto, una señora intento animarme pero fue inútil mi dolor era más fuerte que nada, al llegar al aeropuerto de Oslo espere el transbordo para el avión que me llevaría a esa pequeña ciudad, sentí que fue una larga espera, y después de un rato más subí al segundo avión, el viaje duro media hora o menos y cuando llegue de inmediato sentí el frío que me había dicho Henry, Salí del lugar y pedí un taxi, le di la dirección y llegue a la pequeña casa.

lunes, 25 de septiembre de 2017

40

-es verdad Paul, no creo que este embarazada y si lo está tal vez no sea de ti ¿tuvieron algo antes de que volvieras a ver a Michelle? -Paul se quedaría pensativo pues en efecto no habían tenido relaciones más que un par de veces y ya hacía mucho tiempo, tiempo que no coincidía con el que le había dicho jane, eso le había hecho abrir los ojos pero ya era demasiado tarde pues yo ya sabía todo y no quería saber ya nada de Paul por lo menos en ese tiempo
-¿Quién más sabe de esto? –pregunto George
-pues… al primero que se lo dije fue a Brian
-¡nadie más lo debe de saber! Si llega a odios de Michelle la perderás para siempre –Paul se llenó de un inmenso miedo, planearon la manera de alejar a jane, de desmentirla y que todo quedara como una pesadilla, pero el daño en mí ya estaba hecho pues Brian le había dicho a Henry sobre ese supuesto embarazo de jane y estaba a punto de decírmelo
-¿Cómo quieres que lo olvide así nomás y me consiga a alguien más? No soy como él –me levante de la cama molesta -¿pero porque volvió con ella? Él lo que quería era que se alejara de él, ya no la quería –miré a Henry que se estrujaba las manos con nerviosismo -¿Qué pasa Henry? Hay algo más ¿cierto? Dímelo –me acerqué a él
-es que es delicado Michelle –me miraba nervioso
-lo que sea dímelo ya, más dolor no puedo sentir –estaba muy dolida
-bueno, pues Brian me dijo que regresaron porque supuestamente jane está embarazada –yo quede en completo silencio sin parpadear, Henry me miraba sin saber que decirme
-Henry, por favor dime que es un chiste –lo mire entre risas incrédulas
-me temo que no Michelle –me levanté y comencé a reír más fuerte
-¡te das cuenta Henry! Todos mis malditos esfuerzos por venir aquí se cayeron de la noche a la mañana, me mataron mi ilusión, esto no puede estar pasando yo quiero desaparecer quiero que jamás sepa de mi –me molesté
-tranquila te dije que te ayudaría y así lo haré –me abrazo fuertemente –eres una gran chica y no te mereces que te traten así, tú te mereces la felicidad
-gracias Henry pero ¿Cómo me vas a ayudar? Será mejor que vuelva con mi madre –dije desanimada
-no nada de eso –me miro triste
-¿entonces a donde me voy? –el me sonreiría
-tengo muchas propiedades, tengo casas muy lejos de aquí, si tu quisieras podrías irte a una de ellas y desde allá seguir ayudándome en el trabajo que buena falta me haces –yo sonreí y lo abrace
-¿y cuál es el lugar más lejano que tienes? –pregunte decidida
-bueno verás, la casa más lejana es la que tengo al norte de noruega –noruega otra vez, al parecer era el país que me alejaba de Paul
-noruega –dije a secas
-vaya ya veo, bueno está la de Rusia –dijo Henry al recordar mi internado en noruega
-no Henry está bien en noruega, ¿Qué tan al norte esta?
-muy al norte, créeme, está en una de las partes más altas de noruega, hace mucho frio –me quede pensativa y acepte, después de todo ya conocía el idioma y me iba a sentir más en casa en ese país
-¿Cuándo me puedo ir? –dije presurosa y decidida
-el día que quieras –dijo Henry amable
-¿puede ser hoy mismo?
-vaya que tienes ansiedad –dijo Henry gracioso
-no Henry lo que quiero es estar alejada de Inglaterra, no quiero que Paul venga y me encuentre aquí
-está bien está bien, arreglare todo para que esta misma noche te vayas –Sara escucho eso último, por fin había salido de su recamara, tenía los ojos súper rojos he hinchados de tanto llorar
-¿A dónde te vas a ir? –pregunto preocupada
-lejos de aquí Sara –dije triste
-¿me vas a dejar? ¿Por qué? –se acercó a mí, no quería separarme de Sara
-será por un tiempo, en lo que pasa todo esto
-pero no entiendo ¿Qué pase qué? –decía sin saber pues ella no había visto a Paul con jane solo vio a Pattie con George
-me enteré que Paul volvió con jane y que ella está embarazada de Paul –dije con enfado y Sara se llenó de incredulidad
-¡cómo es posible eso! No lo puedo creer donde está el amor que decía Paul tenerte –eso mismo me preguntaba yo -¿por eso te vas?
-si Sara, no quiero que me encuentre Paul jamás, no quiero que me busque, ustedes le dirán que me fui un día de la casa y que no supieron más de mí, a mi mamá díganle a donde me fui pero no le digan porque, sé que ella nunca le dirá a Paul a donde me fui porque ella lo menos que quiere es que Paul este a mi lado. Me despedí de ellos con mucho dolor, no sabía cuánto tiempo iba a estar alejada de ellos esperaba que no fuera tanto y esa misma noche partí rumbo a noruega, a una pequeña ciudad al norte de noruega, se llamaba Alta.

39

ya era casi julio, y Sara y yo nos encontrábamos sentadas en la sala mirando la televisión muy atentas cuando vimos algo que nos dejaría mal durante varios días, la noticia de “la nueva novia de George” Sara al escuchar eso por poco y se desmaya y en efecto, George se había reencontrado con Pattie Boyd en Dinamarca, charlaron en varias ocasiones y decidieron salir como novios, a las 2 semanas hicieron público su noviazgo, Sara se levantó del sillón y corrió llorando a su recamara, yo simplemente me quede ahí mirando todo aquello con la boca abierta, en eso miré a jane Asher entre ellos, ¡¿pero qué demonios?!, me puse de pie y refunfuñe no lo podía creer, claro era obvio por eso Paul ya no me había llamado ni me había mandado carta ni nada, más que tristeza me llené de odio hacia Paul –solo jugó con mis sentimientos –dije con las lágrimas atoradas por la rabia, estaba mal no lo podía creer así que apagué el televisor y corrí hacia la recamara de Sara, toque y toque pero nunca me abrió solo me dijo entre llantos que la dejara en paz, claro quería estar sola con su dolor así como yo, Salí de la casa y camine por el jardín, me la pase caminando durante mucho tiempo hasta que llegue al final, era una barda muy alta cubierta con plantas de enredadera, me sentía tan mal sentía que todo lo que había hecho había sido en vano, mi mamá tenía toda la razón del mundo –esos músicos se consiguen otras compañías- vaya pero que razón tenía mi madre, me llené tanto de odio que había decidido volver a mi casa ¿Qué necesidad? Quería desaparecer del mapa quería que se olvidaran de mí y que nunca jamás me volvieran a ver en sus malditas vidas, quería mandar todo al carajo así que regrese a la casa y entre a mi habitación, Sara aún estaba encerrada con llave solo escuchaba sus sollozos, tome mi maleta y comencé a guardar toda mi ropa, las aventaba con coraje, mis lágrimas salían sin control, cuando me topé con mi cajita por poco y la rompo del coraje, la aventé y salió una foto de Paul y sin pensarlo dos veces la rompí en cuatro partes dejándola en la alfombra mientras la pisaba como si no estuviera ahí, tome todas mis cosas y Salí de la casa, iba caminando por ese largo camino rodeado de pinos que llevaba al cancel principal mientras de vez en cuando volteaba hacia atrás para ver la casa, ¿Qué estaba haciendo? La última vez que hice algo por impulso me llené de miedo, me detuve a medio camino y dije –no puedo hacerle esto a Henry, el tanto que me ha ayudado -aventé mi maleta y comencé a caminar en círculos mientras me rascaba la cabeza con una mano y con la otra descansando en mi cintura, me mordía los labios y entre sollozos y gritos repetía “que voy a hacer, que voy a hacer” tome mi maleta y seguí caminando hacia el cancel, en eso vi que llegaba un auto negro y se bajaban para abrirlo, me quede ahí paralizada a un lado del camino, era Henry que volvía del trabajo al verme se detuvo y bajo del auto
-Michelle ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa? –Miró mis maletas -¿te ibas a ir? –su rostro se llenó de confusión
-Henry estoy desesperada –me lance a sus brazos y llore a garganta abierta
-¿Qué ocurre? –me consolaba
-me quiero morir Henry quiero desaparecer no puedo más con esto –el no entendía nada, tomo mi maleta y la subió al auto y a mí también, al llegar a la entrada de la casa me ayudo con mis cosas y entramos a la sala
-¿y Sara en donde esta? –miro para todos lados muy preocupado
-está en su habitación –dije mientras sollozaba y miraba con detenimiento el piso, Henry se sentó a un lado de mí y me tomo de las manos
-¿Qué ocurre Michelle? ¿Por qué te querías ir? –lo mire y mis ojos volvieron a derramar lagrimas
-quiero desaparecer, quiero ir a un lugar aislado donde nadie pueda encontrarme –Henry suspiro hondo, sabia el porqué de mi estado
-¿ahora que paso con Paul? –lo mire con mis ojos rojos por tanto llorar
-volvió con jane –dije con coraje
-¿estas segura? –pregunto serio
-lo acabo de ver en la televisión –le respondí molesta apuntando el televisor, Henry refunfuño y se levantó, sin mirarme camino por toda la sala con sus manos entrelazadas por detrás de él, se acercó a mi
-también vi la nota y solo vi a un George estrenando novia –yo me comencé a reír
-¿y no viste a jane Asher entre ellos? –me moleste, Henry no me dijo nada y se dirigió al teléfono, marco a alguien que nunca supe y le darían un número, después lo marcaria y pediría que lo comunicaran con Brian Epstein, mientras esperaba tapo la bocina y me dijo
-si en verdad Paul volvió con jane yo mismo te ayudare a que nunca sepa de ti –no podía creer lo que estaba ocurriendo, al parecer a Henry también le había llenado de rabia eso, me acerque a Henry para tratar de escuchar lo que Brian le decía pero era inútil, colgó el teléfono y volvió su mirada a mí con un gran suspiro
-¿y bien que te dijo? –le pregunte con el semblante desencajado
-pues así es Michelle, me conto Brian que hace 2 semanas jane se reencontró con Paul y tienen 2 días de volver a ser pareja –me deje caer al suelo, en realidad sufrí un colapso, me desmaye y no supe de mi hasta que desperté en mi recamara con Henry a un lado de mi echándome un montón de cosas en la nariz
-¿Qué paso? –me reincorpore
-tranquila quédate tranquila te desmayaste –entonces recordé todo como un balde de agua fría
-¿Qué voy a hacer Henry? –lo mire angustiada
-olvidarlo y conseguirte a alguien más como él lo hizo –sus palabras me dolían pero era la verdad, él se había conseguido a alguien más, aunque desconocía la verdad, el verdadero motivo por el cual Paul estaba con jane
-Paul en serio que no puedo creer que le estés haciendo esto a Michelle –le decía un John bastante molesto
-cállate Lennon no sabes nada –Paul se quedó pensativo mirando por la ventana
-pues quiero saber –lo reto molesto
-no sé si deba decírtelo –Paul se llevó las manos a la cara
-¿decirme que?
-jane me dijo algo que cambio todo –comenzó a caminar por todo el cuarto del hotel, en eso entro George de la mano de Pattie, se habían vuelto algo inseparables, ringo se encontraba con Maureen dando una vuelta por la ciudad, ella había decidido irse con el
-¡anda dímelo ya! –grito John más que molesto, todos se quedaron en silencio mirando a Paul
-jane… me dijo que estaba embarazada –todos casi se fueron de espaldas
-¿estás seguro? –pregunto George incrédulo
-¿Por qué habría de mentirme? –pregunto un ingenuo Paul

-obviamente para tenerte a su lado que es lo que quiere, alejarte de Michelle ¿o se te olvida? –le respondió John bastante molesto 

38

A la mañana siguiente me levante algo tarde pues nos habíamos dormido demasiado tarde anoche, Sara ya se había ido a su escuela de estilismo y con ella se fue mar pues se tenía que presentar muy temprano en una agencia para trabajar, así que me levante como pude y me di un baño, baje y le pedí a la cocinera que me hiciera algo rápido, Henry me iba a matar si llegaba tarde, desayune rapidísimo y Salí de la casa, el chofer ya me esperaba, cuando llegue a la agencia afortunadamente Henry no estaba así que de inmediato entre a la oficina a hacer todos los pendientes.
-¿a qué hora llegaste? –entro Henry a la oficina con un café en la mano
-este… hace rato no me fije en la hora –me asusto
-ok, que no se vuelva a repetir, por eso no me gusta que se acuesten tan tarde, Sara también llego tarde a la escuela –Henry era la persona más puntual de toda Inglaterra y él decía que pasara lo que pasara tenías que estar a la hora acordada y tenía razón. Rápido pasaron las horas y no me acodaba que Paul iría por mí para comer
-anda a comer algo Michelle ¿o no tienes hambre? –me preguntaba Henry mientras se ponía su saco
-ahora voy ya casi termino
-bueno yo iré a la cafetería que está aquí cerca, más tarde nos vemos –salió y yo seguía ahí enfrascada viendo revistas de moda, en eso me llamo la recepcionista
-Michelle te buscan –decía la recepcionista con cierta emoción en su voz
-¿Quién es? –me extrañe
-¡es Paul McCartney! –casi me grito de la emoción entonces antes de que pasara algo malo baje de inmediato
-Paul –lo mire ahí sentado en la sala
-Michelle –se levantó al verme, la recepcionista nos miraba con envidia
-¿Cómo estás? –pregunte
-bien, extrañándote ¿y tú?
-también bien, muy cansada –dije entre risas, él sonrió y me tomo de la mano
-ven vamos a comer te sentirás mejor –ambos salimos de ahí y subimos a su auto, me llevo a un lindo restaurant cerca del big ben, entramos y ordenamos
-me da tanto gusto volver a estar así contigo –me decía Paul mientras tomaba mis manos y me miraba sonriente
-a mí también Paul no sabes cuanto
-no te he dicho lo linda que te pusiste –me acaricio una mejilla
-Paul pero si estoy igual –él sonrió
-claro que no, cuando te dejé de ver eras una jovencita de 15, casi 16 años y ahora eres toda una mujer de 21, te pusiste muy bien –eso me haría que me sonrojara
-Paul que cosas dices, gracias pero también tú no te quedas atrás, haz cambiado mucho físicamente aunque tu cara sigue estando igual –ambos reímos, charlamos de un sinfín de cosas, de lo que hicieron en Hamburgo y por todo lo que habían pasado, de cómo fue que conocieron a Brian Epstein y todo eso, era hora de regresar al trabajo así que me llevó de vuelta y fue ahí donde me dijo algo que cambiaría las cosas en los días próximos.
La frase que espere que me dijera nunca me la dijo, nunca me volvió a pedir que fuera su novia sino al contrario nos alejaríamos. Estando aun en el auto afuera de las oficinas de Henry me lo dijo
-Michelle quisiera decirte algo –yo me llené de ilusión pues esperaba esa palabra, pero no era así
-si Paul dime –lo mire atenta con cierto brillo en mis ojos
-Michelle no sé cómo lo vayas a tomar, pero mañana nos vamos de gira y no sé cuando regrese ni tampoco sé cuándo te vuelva a ver –sentí que se me nublaba la vista, ¿Por qué cuando lo tenía de nuevo conmigo lo volvía a perder? Sabía que no era para siempre pero no quería separarme de él
-¿Qué estás diciendo? –lo mire con tristeza
-eso Michelle, me iré de gira con los chicos y es muy pesado porque no tienes ningún día de descanso durante muchos meses –hubo un gran silencio entre ambos yo estaba muy molesta, me daba gusto por ellos que estaban haciendo por fin lo que más amaban que era tocar pero me molestaba no poder estar con ellos en especial con Paul
-pues que se puede hacer –dije indiferente ocultando mi tristeza
-no te enojes te prometo que te escribiré e intentaré llamarte por teléfono, voy a volver y estarás conmigo para siempre te lo prometo –me tomo de las manos y las beso delicadamente, yo suspire profundamente y lo solté
-tengo que irme Paul, Henry me está esperando –baje del auto y de inmediato se bajó tras de mi para pararse en frente de mi
-en serio Michelle no te molestes –me miraba con esos ojos de amor que no podía resistirme, no estaba molesta con el sino con el destino que se empeñaba en separarnos, no pude más y comencé a derramar unas cuantas lágrimas, el me abrazo
-tranquila, a mí también me duele esto pero tengo que ir –yo me aferre a él
-ay Paul me duele tanto separarme de ti, como quisiera irme contigo
-¿Por qué no lo haces? –me soltó para mirarme
-¿bromeas? Estoy comenzando en esto de la moda y ahora es cuando la gente me está conociendo, si me voy dejaría este inicio y se borraría todo lo que he logrado
-pero te verán conmigo y serás aún más famosa –me miraba sonriente
-no Paul no quiero ser famosa de esa manera –yo quería ser reconocida por mis logros no por ser la novia de Paul
-lo se Michelle eres tan sencilla por eso te amo –me abrazaría fuertemente, en eso escuche a Henry que me llamaba
-Michelle aquí estas te he estado esperando –lo mire apenada y me despedí de Paul, no sabía cuándo volvería a verlo
-bueno pues espero volverte a ver dentro de un tiempo –hice una mueca
-veras que sí, vamos a celebrar nuestro rencuentro de la mejor manera –me sonrió y me beso muy cerca de la boca
-adiós Paul –me solté de él poco a poco y el me miraba seriamente, entre al lugar y escuche como se cerraba la puerta, nunca me imaginé que pasaría mucho tiempo para volverlo a ver. Le conté todo a Henry y se puso triste también por la idea pues a él le había dado mucho gusto que entre Paul y yo volviera la paz
-no me dejaras con el trabajo plantado para ir tras de él ¿o sí? –me decía Henry preocupado

-no Henry como crees, yo sé que vine por Paul pero se atravesó esto que también es una pasión para mí y no pienso desaprovechar la oportunidad, sé que Paul es mi gran amor y por eso mismo sé que va a volver –sonreí optimista, esa noche cuando llegamos a casa le conté todo a Sara y esta se entristeció al grado de tirarse boca abajo en su cama para darle rienda suelta a su llanto y no la culpo pues apenas las cosas con George iban tomando forma, se puso muy mal durante toda esa semana, también Mar se puso algo triste pero no tanto como Sara, y así fue como comenzó el mes de junio de 1964 con la partida de los chicos a una larga gira que iba desde Dinamarca hasta Australia que duraría todo el mes de junio, ringo se enfermaría en esa época y fue sustituido por otro baterista y casi al término de esta se reincorpora al grupo. Mar decidió quedarse a trabajar con Henry pues él le había ofrecido mejores ganancias y a mí me encantó la idea pues así tendría a mi amiga más tiempo conmigo, le insistí que se quedara con nosotros a vivir pero no acepto así que se compró un departamento en el centro de Londres, era muy lindo y ella se sentía a gusto así que no le insistí, Sara termino su escuela y comenzó a trabajar con su tío como peinadora y maquillista de sus modelos.

sábado, 9 de septiembre de 2017

37

-Paul prométeme que no vas a dejar que nada nos separe
-te lo prometo Michelle, nadie nos va a separar esta vez –me abrazó fuertemente –te amo Michelle –yo sentí que me iba a desmayar
-también yo Paul te amo demasiado –nos quedamos así durante varios segundos hasta que escuchamos la puerta de la entrada que se abría, era Henry
-me voy un momento y hacen fiesta –decía con sus grandes ademanes
-no Henry no es fiesta –le decía mientras me acercaba a él, Paul caminaba detrás de mi
-vaya ya veo –decía Henry mientras miraba a Paul tras de mi con una media sonrisa –no quise interrumpir pero ya era tarde y estaba cansado, la reunión era de lo más aburrida –decía mientras se quitaba su saco gris, en eso salieron los demás de la sala
-tío llegaste –se sorprendió Sara
-así es querida, aquí vivo –decía entre risas mientras caminaba graciosamente hacia las escaleras  -están en su casa, no hagan cosas buenas que parezcan malas, tomen en cuenta la hora que es, si les agarra la noche tengo muchas habitaciones disponibles tomen la que quieran y cuidadito con hacer cosas indecentes –todos nos reíamos ante sus palabras, George miro la hora, eran casi las 2 de la mañana
-es tardísimo debemos irnos –les decía George
-no se vayan –les decía Sara algo triste, George se acercaría a ella
-no te preocupes pequeña te prometo que pronto nos veremos, te invito a cenar un día de estos ¿Qué dices? –a ella se le iluminaria el rostro
-claro que si George seria fabuloso –él la tomaría de las manos y le daría un delicado beso a cada una, John mientras haría lo suyo con Mar
-a mí también me gustaría volver a verte ¿Se podrá? –Mar se sonrojó
-claro que sí, estaré en Londres por mucho tiempo, el día que quieras solo búscame con Michelle –John sonrió y se despidió de ella, Ringo nos miraría con cara de "yo soy el del mal tercio"
-anda Ringo invita también tu a Maureen –le decía Paul
-cállate Paul –decía Ringo molesto al no poder estar con Maureen que era su novia desde hacía 2 años, todos se despidieron y yo los acompañe a la puerta, subieron al auto de George donde venían todos y John subió al suyo, Paul se quedó un momento más conmigo en la puerta
-bueno Michelle espero verte pronto –me miraba sonriente
-si Paul, veras que sí
-¿Qué harás mañana? –me preguntó
-trabajar con Henry  
-ya veo ¿Qué te parece si paso por ti para ir a comer? –me llené de alegría
-claro que si Paul con gusto 
-entonces ya está, paso por ti a las 2:30 para ir a comer –ambos sonreímos, se acercó a mi poco a poco y volvió a besarme, me sentía en las nubes, se alejó y subió al carro de George, me despedí de ellos y cerré la puerta sin darme cuenta que Mar y Sara me veían fijamente
-qué alegría me da que ya este todo bien con Paul –me decía Sara sacándome de mi trance
-Sara, no te vi –me acerque a las escaleras
-a mí también me da gusto –decía Mar
-vámonos a dormir, anda Mar te mostrare tu habitación, mañana hay mucho que hacer y ya es tarde –les decía a las chicas mientras subíamos las tres

-pareces mamá –me decía Sara, entró a su habitación y le mostré a Mar la suya que quedaba en frente a la mía, ella se quedaría unos días en Londres por cuestiones de trabajo y nos pidió hospedaje pues ya era algo tarde para ir a su hotel, entró y yo me dirigí a la mía, estaba tan feliz que al entrar me puse a brincar como loca en la cama, me senté de golpe y me recosté boca arriba con una gran sonrisa, no podía creer la felicidad que me invadía que Paul estuviera a mi lado nuevamente, aun no me había pedido ser su novia de nuevo pero era evidente que no tardaría en pedírmelo, me desvestí y me puse mi pijama, me recosté en la cama y cerré los ojos mientras pensaba una y otra vez en ese beso que esperé durante 6 largos años. 

36

-Paul perdóname en serio por haberte tratado como te traté, debes estar pensando que ahora me he vuelto más grosera
-calla no digas tonterías, eres la misma –me quedé seria pues no podía decir lo mismo de él
-en cambio tu haz cambiado muchísimo Paul –me aleje de él y camine hacia la terraza y el me seguiría
-¿cambie? ¿En qué? Dímelo –nos sentamos en el desayunador de la terraza
-no se Paul, no eres ese chico alegre de antes, ahora estas más serio no se distinto –él se echó a reír
-es que me hacías falta tu Michelle, soy el mismo loco de antes –comenzó a reír con fuerza
-¿en serio?
-claro Michelle, me amargó mucho el habernos alejado, me volví bastante sangrón debo admitirlo pero ahora que estas de nuevo junto a mí eso va a cambiar –ambos reímos y nos tomamos de las manos –ahora no hay nadie que nos pueda separar –me dijo y yo recordé a mi madre
-mi madre –lo mire seria
-¿aún se opone a esto? –se molesto
-sí, ella no quiere que estemos juntos, es absurdo –esa situación me molestaba muchísimo
-oye por cierto no he tenido oportunidad de decirte que siento lo de tu padre, aunque ya fue hace mucho pues no estuviste aquí cuando paso –mis ojos se llenaron de lagrimas
-¿Cómo puedes sentir pena por mi padre que lo único que hizo fue separarnos y causarnos este gran dolor? –dije con mucho rencor
-no deberías hablar así de él, comprende que él era tu padre y quería lo mejor para ti y era obvio que no quería que anduvieras con un músico, todos los padres esperan que sus hijas se casen con doctores, licenciados, o alguien con una profesión no con un músico como yo –me encantaba la manera en que Paul se había expresado de mi padre
-¿ya lo perdonaste?
-no del todo pero no lo culpo –sus palabras me hicieron reflexionar mucho
-tienes razón, pero debo admitir que si el viviera ya hubiera venido por mí y me hubiera vuelto a meter a otro internado –ambos reímos pues era probable que eso pasara si mi padre estuviera vivo
Y cuéntame ¿Qué hacías en ese internado?
-hay Paul, era horrible, ya te lo había dicho
-si me dijiste la parte mala pero no me has dicho que te enseñaban –me miraba curioso
-bueno, pues me enseñaron muchas cosas, a cocinar, a coser, a limpiar, me dieron clases de canto y de piano y de cómo comportarme en sociedad, puras tonterías –puse mis codos en la mesa y recargue mis puños en mis mejillas
-¿tu tocando el piano? –se sorprendió
-si Paul yo, solo un poco tampoco me ensañaron la gran cosa –él sonrió
-me gustaría escucharte
-no Paul, que vergüenza –me sonroje
-anda muéstrame –insistía muy emocionado, yo suspire
-está bien –ambos nos levantamos y nos dirigimos al piano que estaba debajo las escaleras, me senté, levanté la tapa y comencé a tocarlo, en seis años había aprendido más de lo básico, aparte en mis ratos libres tocaba muchísimo pues era una manera de recordar a Paul que el también tocaba el piano, los chicos al escuchar el piano salieron de la sala para ver quien lo tocaba y al ver que se trataba de mí se acercaron todos para escucharme, Paul me miraba atento a mis movimientos, estaba impresionado, me miraba con mucha emoción, toque dos melodías y cuando deje de tocar escuche que todos me aplaudían eso me sonrojo
-¡vasta! No hagan eso –tape el piano de nuevo y me levante
-¿Quién te enseño a tocar? –me pregunto George
-mi maestro de música, Charlie Smith –dije recordando lo agradable que era ese maestro, pasaba horas charlando con él
-vaya pues que bien te enseñaron –dijo John
-te vez tan hermosa tocando el piano –me decía Paul muy emocionado
-vasta no es para tanto ustedes tocan mejor que yo –les dije
-es que me alegró mucho saber que aprendiste a tocar un instrumento, ¿me supongo que también sabes tocar la guitarra? –pregunto Paul
-pues solo la he tocado un par de veces, me gusta pero no he practicado lo suficiente
-si sabes tocar el piano sabrás tocar cualquier instrumento, después te traigo una guitarra –me decía Paul emocionado, ambos nos reímos y entonces nos dejarían de nuevo solos, nos sentamos en el banco del piano
-Michelle quiero que vuelvas a estar conmigo –me tomó de las manos
-Paul, yo también pero… -me interrumpió

-pero nada niña, no temas, no le temas a Jane, ella no tiene por qué asustarnos, vamos a contar nuestra historia todo el mundo la sabrá y nadie más nos va a separar –me abrazo fuertemente, nos separamos poco a poco quedando nuestros labios muy cerca, entonces yo cerré mis ojos y sentí como Paul se acercaba a mi poco a poco hasta sentir de nuevo el calor de sus labios en los míos, nos besamos de la manera más pasional posible, ambos teníamos tantos deseos de volvernos a besar que se notó en ese beso, fue eterno y cuando termino nos quedamos mirándonos el uno al otro sin decir nada, ambos sonreíamos no cabíamos en gozo, yo sentía una gran cosquilleo en mi estómago que recorría todo mi cuerpo, tenía la respiración entre cortada y mis rodillas temblaban 

35

-ya basta John, agradezco tu sinceridad y espero que te haya servido de algo el desahogarte, ahora ven conmigo –lo tome de la mano y lo lleve de vuelta a la casa, él se aferró fuertemente a mi mano eso me incomodo un poco pues parecíamos novios, entramos a la casa se escuchaban las carcajadas de las chicas desde afuera, nos paramos en la puerta de la sala y ambas voltearon a vernos
-¡John! –Sara se levantó y corrió a abrazarlo
-hola Sara ¿Cómo estás? –la abrazo 
 -bien ¿y tú? ¿Qué haces aquí? –el me miro apenado
-vine a desahogarme un poco
-vaya, pero siéntate ándale –él nos miró a todas y su mirada se detuvo en Mar, bien, resulto mi idea
-John te presento a Mar, una amiga mía –levanté a Mar que también estaba en shock pues tenía frente a ella a su amor platónico
-hola Mar, lindo nombre –se acercó John tímidamente y tomo su mano
-gracias, gusto en conocerte John –dijo ella cohibida tomando su mano, se quedaron así unos segundos mientras yo respiraba hondo, claro John no podía estar enamorado de mi es solo que me quiere tanto como amiga que a veces se confunde, a mí me pasaba lo mismo con él a veces era algo muy bizarro
-siéntense, ¿quieren té? –preguntó Sara, ninguno de los dos pudo contestar yo le dije a Sara que fuera por él té, fue algo incómodo estar ahí mientras John y Mar se coqueteaban el uno al otro
-¿Por qué no me dijiste que tenías a una amiga tan guapa? –me pregunto John sin dejar de mirarla
-pues porque te la pasas diciéndome estupideces y no me dejas contarte –el me miro de golpe y sonrió tímidamente, él me quería, me amaba pero no de la manera que él creía, sino un amor de hermanos, y le enfurecía que Paul me tratara así pues él no quería que lastimaran a su hermanita, el odiaba verme sufrir
-pues para la otra me callas con una bofetada –decía entre risas y yo me reí con él
-nunca creí que se tuvieran tanta confianza –dijo Mar
-nos conocemos desde que yo tenía 13 y el 15 –dije
-vaya hace mucho tiempo –dijo Mar
-si demasiado –lo miré y suspiré al recordar todo lo que habíamos pasado
-los chicos me han de estar buscando, les dije que iba por cigarros –dijo John recordando a los demás
-tu no cambias Lennon –le decía mientras le apuntaba el teléfono para que les llamara, se acercó y marco, para eso llego Sara con él te
-¿George? Soy John, si, si lo lamento perdón, estoy en casa de Michelle, estoy charlando con ella, Sara y una amiga de ellas, ¿venir? Pero ¿y Brian? O ya veo, pues si quieren, ya saben en donde –tapo la bocina y nos miró –dice George que si no hay problema de que vengan –Sara se sonrojo al escuchar eso y Mar se llenó de emoción
-pues no hay ningún problema, estamos aquí solas y aburridas sería bueno charlar –dijo Sara feliz al saber que volvería a ver a George. Después de que John colgó comenzamos a charlar de muchas cosas, John seguía hipnotizado con Mar, al parecer fue amor a primera vista, casi media hora después sonó el timbre, yo corrí a abrir pues eran los chicos, abrí la puerta y vi a George y a ringo solamente, eso me lleno de tristeza pues quería ver y hablar con Paul
-hola chicos pasen –los salude
-gracias –dijeron ambos, cuando entraron mire alrededor para ver si veía a Paul pero fue inútil no había nadie, entonces George percibiría mi estado de animo
-se quedó un poco atrás pero si vino –me giño un ojo entonces volví a abrir la puerta para esperarlo fue entonces cuando lo vi venir, traía un ramo de flores, caminaba con una mano en la bolsa de su saco y con un cigarro en su boca, se veía tan guapo, suspire y sonreí tenía que disculparme por lo que le había dicho en la mañana, fui muy grosera
-¿puedo pasar? –me pregunto ya frente a mi
-si claro pasa –me hice a un lado para que pasara, entro y yo cerré la puerta, cuando voltee el extendió el ramo para dármelo
-son para ti, espero que te gusten todavía –el sabia lo mucho que me gustaban las rosas color rosa, las mire con mucha alegría estuve al borde de las lágrimas, creí que jamás me volvería a regalar rosas, las tome y las mire con una gran sonrisa
-muchas gracias Paul, iré a ponerlas en agua –camine hacia la cocina con las rosas entre mis brazos
-te acompaño –me dijo sonriente y caminando detrás de mí, todos nos miraron sonrientes al ver que por fin estábamos tratando de llevar las cosas en paz. Entramos a la cocina y mientras yo buscaba un florero para llenarlo de agua Paul comenzó a hablarme
-Michelle, quisiera pedirte una inmensa disculpa por lo de hoy –llene el jarrón de agua y puse las flores adentro, lo tome y lo coloque en la barra desayunadora, más tarde las subiría a mi recamara
-Paul la que se tiene que disculpar soy yo, me porte muy grosera contigo y tú no tuviste la culpa de nada
-yo no le dije nada a jane, el que le conto todo fue George, yo quería terminar con ella pero no pensaba decirle porque, y George fue el que le conto de ti –yo me acerque a él y le sonreí
-no sé cómo pudiste salir con esa loca –él se rasco la cabeza –es linda pero no se parece a ti en la forma de ser, no es tu tipo, bueno eso creo –dije cohibida
-no Michelle tienes razón, tampoco yo sé porque salía con ella, George me decía que lo hacía porque era una manera de sacar todo ese cariño que sentía aun por ti, siempre noté lo caprichuda y enojona que era pero nunca lo quise ver afortunadamente ya me libre de ella
-no Paul no te has librado de ella ¿no escuchaste su amenaza? Ella va a decir lo peor de ti y me va a involucrar a mí –dije mientras miraba el piso
-no te preocupes, yo voy a hablar primero, maldita fama ¿Por qué nos afecta tanto el que dirá la gente? –lo mire de golpe, tenía razón, que más daba lo que dijeran los demás, si no me importo lo que decían mis padres ¿Por qué ahora habría de importarme lo que decía la demás gente? Sin pensarlo dos veces abrace a Paul, lo abrace lo más fuerte que pude y el me abrazaría a mí, olió mi cabello y suspiro profundamente –ese aroma lo tengo clavado en lo más profundo de mi ser desde hace 6 años –yo sonreí e hice lo mismo, tenía ese peculiar aroma que tanto había extrañado

34

-con justa razón debes estar molesta, pero mira, en realidad a tu madre no la mato el modelaje, fue algo que tenía que pasar, tu madre debió de haber sido muy hermosa sino no se hubiera dedicado a eso y tú no fueras una jovencita tan linda, deberías de amar el modelaje como lo amó tu madre, no odies algo que tu madre amó y con lo que te sacó adelante cuando eras una niña –las palabras de Mar me sorprendían, vaya que era una chica muy inteligente, Sara la miro atenta a todo lo que le decía, hizo que sus lágrimas desaparecieran y su semblante cambiara
-nunca nadie me había hecho ver las cosas de ese modo –le dijo Sara y Mar le sonrió
-tienes que abrirte más a las personas, se ve que eres una chica muy introvertida, deberías de conocer más gente y escuchar las opiniones de los demás, a veces una necesita que le digan las cosas que uno ya sabe pero que no acepta hasta que alguien más se las dice
-tienes razón Mar, mi madre amó muchísimo esa profesión, era su vida, desde muy joven quería dedicarse a eso y dejó todo hasta su familia para dedicarse a eso –Sara se quedó pensativa y sonrió
-¿ya vez? Tienes que pensar las cosas bien antes de tomar una postura, yo sé que eras una niña pero con el paso del tiempo debiste de haber pensado todo eso
-eres una gran persona –ambas se abrazaron -¿de dónde saliste? –le pregunto Sara sonriente
-de Finlandia –ambas se rieron
-si me contó Michelle, ¿pero qué haces acá? –pregunto Sara
-pues veras mi historia es un poco parecida a la de Michelle, con la diferencia de que no me fugué en busca de mi gran amor sino de mi sueño de ser modelo –las tres reímos 
-¿es por eso que vives en Francia y eres de Finlandia? –pregunto Sara
-así es
-vaya, yo las admiro a ambas por tener ese coraje de alejarse de todo para perseguir lo que quieren
-no creas que es fácil, en mi caso reaccione con mucho miedo estando ya parada aquí en Londres –dije recordando ese momento de angustia
-pues sí pero mira que bien te está yendo –me dijo Sara sonriente
-si lo sé –suspire
-¿y qué ha pasado con el susodicho? –me pregunto Mar
-jaja nada Mar nada –me reí nerviosa
-¡como nada Michelle cuéntale! –grito Sara
-está bien te contare –comencé a relatarle todo lo que había pasado con Paul y ella me miro con enojo al escuchar como lo evadía y lo grosera que había sido, en eso se escuchó que tocaron la puerta, como ya no estaba la servidumbre me levante para abrir, ¿quién podía ser a esta hora? Abrí lentamente la puerta y casi me fui de espaldas cuando vi a John parado en la puerta
-¡John Lennon! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste en donde vivía?–el me miro con una media sonrisa y me abrazo tan fuerte que por poco y me quiebra las costillas
-le pregunté a Brian la dirección de Henry como son amigos pensé que lo sabría, me moría de ganas por verte –me apretaba cada vez mas
-suéltame, me estas lastimando –me soltó de golpe y me miro a los ojos, su manera de mirarme me ponía muy nerviosa
-Michelle tengo que hablar contigo de algo, no sé si deba, George me dice que no pero no puedo en serio no puedo más –lo mire extrañada y le dije que esperara un momento, cerré la puerta y entre, no les podía decir a las chicas que era John Lennon sino no me dejarían hablar con él
-chicas, ahora vuelvo, llego alguien de… la agencia y como no está Henry me dijo que yo me encargara, no tardo –ambas me miraron desconcertadas Mar no se la tragó, era muy inteligente, ella supuso que sería Paul así que siguieron charlando de lo más tranquilas en la sala, Salí de la casa y vi a John sentado en las escaleras principales
-listo, ven vamos para atrás ahí no nos escucharan –el me siguió y lo lleve al lugar donde momentos antes había estado, vaya error pues pasaría algo que me quitaría el sueño durante semanas
-no sé por dónde empezar Michelle –decía John nervioso
-por el principio ¿es Paul verdad? –pregunte pues yo estaba segura que él había ido a hablar sobre Paul pero no era así
-no, y no lo menciones que me será más difícil decirte lo que te tengo que decir, ¿aun sientes algo por él? –me miró fijamente, yo ya no comprendí nada
-pues, no se John, él es completamente distinto al Paul que conocí, ahora lo desconozco, no sé si amo a este Paul no estoy segura ¿Qué pasa John dímelo ya? –él se mordía las uñas con desesperación y sin más rodeo comenzó
-ok lo hare, hoy hable con George y me contó lo que paso con Jane, que se pelearon muy feo, y que Paul está muy triste porque cree que tú ya no quieres nada con él
-y piensa bien, le dije claramente que no quería que esto pasara, será muy difícil que Paul y yo estemos juntos de nuevo –dije molesta al recordar lo que había pasado con Jane
-bueno, verás, desde días antes surgió un sentimiento en mí, bueno en realidad lo siento desde… desde el primer día que te vi en casa de mi prima rose, tu amiga ¿lo recuerdas? –yo me quede seria, pues recordaba perfecto ese día pues me rompió mi vestido
-cómo olvidarlo Lennon me rompiste mi vestido –lo mire molesta
-estaba cayéndome tenía que sostenerme de algo –sonrió y me hizo reír
-si como no –crucé los brazos e hice un mohín
-bueno, el punto es que cuando te vi con ese lindo vestido rosado y tu cabello rubio que en aquel entonces lo tenías más chino y un poco más oscuro que ahora, no se Michelle algo en ti me flecho, tu sonrisa tu mirada tu cabello… algo –yo me quede helada ante su declaración –tiempo después supe que te habías hecho novia de Paul así que me resigné, aparte yo comencé a salir con otras chicas y se me pasó ese sentimiento, pero no me dejaste de gustar en ningún momento, y ahora que volví a verte fue algo tan extraño pues volví a sentir esa sensación Michelle, perdón pero tengo que decírtelo, estoy enamorado de ti y me siento mal por Paul pero no puedo detener esto que siento –se acercó a mí y se tocó su pecho, yo en verdad que no sabía ni que decirle, estaba en shock y lo mire muy cohibida
-John no digas absurdos, ¿estas ebrio verdad? –lo mire apenada
-nada de eso, estoy más cuerdo que nada, me moría de miedo confesártelo porque no quiero perder esa gran amistad que tenemos, esa amistad que parece más que nada amor de hermanos, durante mucho tiempo te vi como una pequeña hermana y sé que también tú y me gustó mucho esa etapa pero ahora te veo con otros ojos Michelle, perdón que te lo diga pero no puedo más –me senté en la banca sin saber que decir
-¿y qué esperas que te diga? ¿O qué? –lo mire seria
-nada, solo quería que lo supieras –se sentó a mi lado y me tomo de las manos, yo sentí una especie de cosquilleo, John era guapo pero nunca me paso por la cabeza que él y yo tuviéramos algo que ver, aunque siempre me ponía muy celosa cuando alguien se le acercaba, yo lo quería para mí solamente, siempre quería estar con él y quería que él me tuviera toda la atención, yo creía que eso era normal porque era mi mejor amigo
-John no juegues con estas cosas –lo solté de golpe y mire hacia otro lado

-perdón, lo sé pero no podía más, me molestaba demasiado que Paul no te buscara que no hiciera algo para estar contigo y que para colmo comenzara a salir con jane, si yo fuera él hubiera salido corriendo a buscarte y a decirte lo mucho que te amo y lo que te extrañe, me ponía de malas el ver cómo te evadía cada que tú y yo hablábamos por teléfono siempre estuvo parado junto a mi sin querer hablar contigo –eso me hizo llorar –no llores Michelle, se lo mucho que lo amas y se lo imbécil que es, pero créeme él te ama lo sé, es bobo y le cuesta trabajo mandar todo al demonio para estar contigo pero de que te ama te ama, es mi amigo lo conozco y sé que estoy haciendo algo malo, solo quería que lo supieras –lo mire con mis lágrimas rodando por mis mejillas y sonreí, fue el único instante que pedía al cielo que John fuera Paul, John era tan incondicional, ¿Por qué no me enamore de él? Vaya tonterías estaba pensando, me levante de la banca y seque mis lágrimas, era absurdo esto, John era mi hermano y no quería que él se hiciera ilusiones conmigo