-Paul perdóname en serio por
haberte tratado como te traté, debes estar pensando que ahora me he vuelto más grosera
-calla no digas tonterías, eres la
misma –me quedé seria pues no podía decir lo mismo de él
-en cambio tu haz cambiado
muchísimo Paul –me aleje de él y camine hacia la terraza y el me seguiría
-¿cambie? ¿En qué? Dímelo –nos
sentamos en el desayunador de la terraza
-no se Paul, no eres ese chico
alegre de antes, ahora estas más serio no se distinto –él se echó a reír
-es que me hacías falta tu
Michelle, soy el mismo loco de antes –comenzó a reír con fuerza
-¿en serio?
-claro Michelle, me amargó mucho el
habernos alejado, me volví bastante sangrón debo admitirlo pero ahora que estas
de nuevo junto a mí eso va a cambiar –ambos reímos y nos tomamos de las manos
–ahora no hay nadie que nos pueda separar –me dijo y yo recordé a mi madre
-mi madre –lo mire seria
-¿aún se opone a esto? –se molesto
-sí, ella no quiere que estemos
juntos, es absurdo –esa situación me molestaba muchísimo
-oye por cierto no he tenido
oportunidad de decirte que siento lo de tu padre, aunque ya fue hace mucho pues
no estuviste aquí cuando paso –mis ojos se llenaron de lagrimas
-¿Cómo puedes sentir pena por mi
padre que lo único que hizo fue separarnos y causarnos este gran dolor? –dije
con mucho rencor
-no deberías hablar así de él,
comprende que él era tu padre y quería lo mejor para ti y era obvio que no
quería que anduvieras con un músico, todos los padres esperan que sus hijas se
casen con doctores, licenciados, o alguien con una profesión no con un músico
como yo –me encantaba la manera en que Paul se había expresado de mi padre
-¿ya lo perdonaste?
-no del todo pero no lo culpo –sus
palabras me hicieron reflexionar mucho
-tienes razón, pero debo admitir
que si el viviera ya hubiera venido por mí y me hubiera vuelto a meter a otro
internado –ambos reímos pues era probable que eso pasara si mi padre estuviera
vivo
Y cuéntame ¿Qué hacías en ese
internado?
-hay Paul, era horrible, ya te lo
había dicho
-si me dijiste la parte mala pero
no me has dicho que te enseñaban –me miraba curioso
-bueno, pues me enseñaron muchas
cosas, a cocinar, a coser, a limpiar, me dieron clases de canto y de piano y de
cómo comportarme en sociedad, puras tonterías –puse mis codos en la mesa y recargue
mis puños en mis mejillas
-¿tu tocando el piano? –se sorprendió
-si Paul yo, solo un poco tampoco
me ensañaron la gran cosa –él sonrió
-me gustaría escucharte
-no Paul, que vergüenza –me sonroje
-anda muéstrame –insistía muy emocionado,
yo suspire
-está bien –ambos nos levantamos y
nos dirigimos al piano que estaba debajo las escaleras, me senté, levanté la
tapa y comencé a tocarlo, en seis años había aprendido más de lo básico, aparte
en mis ratos libres tocaba muchísimo pues era una manera de recordar a Paul que
el también tocaba el piano, los chicos al escuchar el piano salieron de la sala
para ver quien lo tocaba y al ver que se trataba de mí se acercaron todos para
escucharme, Paul me miraba atento a mis movimientos, estaba impresionado, me
miraba con mucha emoción, toque dos melodías y cuando deje de tocar escuche que
todos me aplaudían eso me sonrojo
-¡vasta! No hagan eso –tape el
piano de nuevo y me levante
-¿Quién te enseño a tocar? –me
pregunto George
-mi maestro de música, Charlie
Smith –dije recordando lo agradable que era ese maestro, pasaba horas charlando
con él
-vaya pues que bien te enseñaron
–dijo John
-te vez tan hermosa tocando el
piano –me decía Paul muy emocionado
-vasta no es para tanto ustedes
tocan mejor que yo –les dije
-es que me alegró mucho saber que
aprendiste a tocar un instrumento, ¿me supongo que también sabes tocar la
guitarra? –pregunto Paul
-pues solo la he tocado un par de
veces, me gusta pero no he practicado lo suficiente
-si sabes tocar el piano sabrás
tocar cualquier instrumento, después te traigo una guitarra –me decía Paul
emocionado, ambos nos reímos y entonces nos dejarían de nuevo solos, nos
sentamos en el banco del piano
-Michelle quiero que vuelvas a
estar conmigo –me tomó de las manos
-Paul, yo también pero… -me interrumpió
-pero nada niña, no temas, no le
temas a Jane, ella no tiene por qué asustarnos, vamos a contar nuestra historia
todo el mundo la sabrá y nadie más nos va a separar –me abrazo fuertemente, nos
separamos poco a poco quedando nuestros labios muy cerca, entonces yo cerré mis
ojos y sentí como Paul se acercaba a mi poco a poco hasta sentir de nuevo el
calor de sus labios en los míos, nos besamos de la manera más pasional posible,
ambos teníamos tantos deseos de volvernos a besar que se notó en ese beso, fue
eterno y cuando termino nos quedamos mirándonos el uno al otro sin decir nada,
ambos sonreíamos no cabíamos en gozo, yo sentía una gran cosquilleo en mi estómago
que recorría todo mi cuerpo, tenía la respiración entre cortada y mis rodillas
temblaban
Al fin se besarooooon!
ResponderEliminarAwwww que lindo *-*
Ya era justo y necesario :3 esto me hace muy feliz