sábado, 9 de septiembre de 2017

36

-Paul perdóname en serio por haberte tratado como te traté, debes estar pensando que ahora me he vuelto más grosera
-calla no digas tonterías, eres la misma –me quedé seria pues no podía decir lo mismo de él
-en cambio tu haz cambiado muchísimo Paul –me aleje de él y camine hacia la terraza y el me seguiría
-¿cambie? ¿En qué? Dímelo –nos sentamos en el desayunador de la terraza
-no se Paul, no eres ese chico alegre de antes, ahora estas más serio no se distinto –él se echó a reír
-es que me hacías falta tu Michelle, soy el mismo loco de antes –comenzó a reír con fuerza
-¿en serio?
-claro Michelle, me amargó mucho el habernos alejado, me volví bastante sangrón debo admitirlo pero ahora que estas de nuevo junto a mí eso va a cambiar –ambos reímos y nos tomamos de las manos –ahora no hay nadie que nos pueda separar –me dijo y yo recordé a mi madre
-mi madre –lo mire seria
-¿aún se opone a esto? –se molesto
-sí, ella no quiere que estemos juntos, es absurdo –esa situación me molestaba muchísimo
-oye por cierto no he tenido oportunidad de decirte que siento lo de tu padre, aunque ya fue hace mucho pues no estuviste aquí cuando paso –mis ojos se llenaron de lagrimas
-¿Cómo puedes sentir pena por mi padre que lo único que hizo fue separarnos y causarnos este gran dolor? –dije con mucho rencor
-no deberías hablar así de él, comprende que él era tu padre y quería lo mejor para ti y era obvio que no quería que anduvieras con un músico, todos los padres esperan que sus hijas se casen con doctores, licenciados, o alguien con una profesión no con un músico como yo –me encantaba la manera en que Paul se había expresado de mi padre
-¿ya lo perdonaste?
-no del todo pero no lo culpo –sus palabras me hicieron reflexionar mucho
-tienes razón, pero debo admitir que si el viviera ya hubiera venido por mí y me hubiera vuelto a meter a otro internado –ambos reímos pues era probable que eso pasara si mi padre estuviera vivo
Y cuéntame ¿Qué hacías en ese internado?
-hay Paul, era horrible, ya te lo había dicho
-si me dijiste la parte mala pero no me has dicho que te enseñaban –me miraba curioso
-bueno, pues me enseñaron muchas cosas, a cocinar, a coser, a limpiar, me dieron clases de canto y de piano y de cómo comportarme en sociedad, puras tonterías –puse mis codos en la mesa y recargue mis puños en mis mejillas
-¿tu tocando el piano? –se sorprendió
-si Paul yo, solo un poco tampoco me ensañaron la gran cosa –él sonrió
-me gustaría escucharte
-no Paul, que vergüenza –me sonroje
-anda muéstrame –insistía muy emocionado, yo suspire
-está bien –ambos nos levantamos y nos dirigimos al piano que estaba debajo las escaleras, me senté, levanté la tapa y comencé a tocarlo, en seis años había aprendido más de lo básico, aparte en mis ratos libres tocaba muchísimo pues era una manera de recordar a Paul que el también tocaba el piano, los chicos al escuchar el piano salieron de la sala para ver quien lo tocaba y al ver que se trataba de mí se acercaron todos para escucharme, Paul me miraba atento a mis movimientos, estaba impresionado, me miraba con mucha emoción, toque dos melodías y cuando deje de tocar escuche que todos me aplaudían eso me sonrojo
-¡vasta! No hagan eso –tape el piano de nuevo y me levante
-¿Quién te enseño a tocar? –me pregunto George
-mi maestro de música, Charlie Smith –dije recordando lo agradable que era ese maestro, pasaba horas charlando con él
-vaya pues que bien te enseñaron –dijo John
-te vez tan hermosa tocando el piano –me decía Paul muy emocionado
-vasta no es para tanto ustedes tocan mejor que yo –les dije
-es que me alegró mucho saber que aprendiste a tocar un instrumento, ¿me supongo que también sabes tocar la guitarra? –pregunto Paul
-pues solo la he tocado un par de veces, me gusta pero no he practicado lo suficiente
-si sabes tocar el piano sabrás tocar cualquier instrumento, después te traigo una guitarra –me decía Paul emocionado, ambos nos reímos y entonces nos dejarían de nuevo solos, nos sentamos en el banco del piano
-Michelle quiero que vuelvas a estar conmigo –me tomó de las manos
-Paul, yo también pero… -me interrumpió

-pero nada niña, no temas, no le temas a Jane, ella no tiene por qué asustarnos, vamos a contar nuestra historia todo el mundo la sabrá y nadie más nos va a separar –me abrazo fuertemente, nos separamos poco a poco quedando nuestros labios muy cerca, entonces yo cerré mis ojos y sentí como Paul se acercaba a mi poco a poco hasta sentir de nuevo el calor de sus labios en los míos, nos besamos de la manera más pasional posible, ambos teníamos tantos deseos de volvernos a besar que se notó en ese beso, fue eterno y cuando termino nos quedamos mirándonos el uno al otro sin decir nada, ambos sonreíamos no cabíamos en gozo, yo sentía una gran cosquilleo en mi estómago que recorría todo mi cuerpo, tenía la respiración entre cortada y mis rodillas temblaban 

1 comentario:

  1. Al fin se besarooooon!
    Awwww que lindo *-*
    Ya era justo y necesario :3 esto me hace muy feliz

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