jueves, 13 de julio de 2017

18

-anden dejen de ver ese mugrero y ayúdenme con las cosas –decía mientras entraba con muchas bolsas, la ayudamos con todo y lo llevamos a la cocina. Al día siguiente era la cena de navidad así que llame a John para desearle felices fiestas, también llame a George, duramos casi media hora charlando por teléfono, me dio mucho gusto escuchar la voz de George. Después de que pasaron esas fechas decidí que ya era hora de irme de regreso a Londres, así que volví a hacer mis maletas y volví a la casa de Henry, una lluviosa y fría tarde de enero. Teníamos tanto trabajo que hacer que de inmediato nos fuimos a su taller, comencé a ayudarle a hacer ropa, aunque yo no sabía nada de eso, yo solo le ayudaba a ver las nuevas tendencias y esas cosas, así paso el tiempo casi un mes cuando Henry llego un día a decirme una noticia
-Michelle, no vas a creer lo que te voy a decir –me dijo emocionado
-¿Qué ocurre? –lo mire intrigada
-los Beatles se van a estados unidos –yo me quede helada no sabía que decir pues era un gran noticia
-¿es en serio? Me levante asombrada
-si mira –me entrego un periódico donde decía que el día de mañana se irían rumbo a los estados unidos al programa de Ed Sullivan show, me sentía tan feliz por ellos –tienes que ir a despedirlos y desearles buena suerte –me dijo Henry
-pero que locura dices, claro que no iré –me volví a sentar aventando lejos el periódico y volviendo a hacer mis cosas
-vaya niña orgullosa –dijo Henry mientras se alejaba, yo mire de nuevo el periódico pues tenía una foto de ellos
-maldita sea Paul, quiero ir contigo –dije en voz alta, pues días antes de marcharme al internado él me dijo que quería conocer los estados unidos y que quería llevarme a mí, me entristecí tanto al recordarlo que no volví a mirar ese periódico en lo que resto del día. Cuando llegue a casa Henry ya estaba ahí, hablaba por teléfono con alguien en el estudio, Sara estaba sentada en las escaleras esperando a que llegara como siempre
-hasta que llegas ¿ya supiste? –al parecer era la gran nota
-si Sara ya lo supe –dije con enfado mientras entraba a la cocina
-¿y qué piensas hacer? –pregunto curiosa
-nada Sara, nada voy a hacer –tome una manzana y una pera y volví al recibidor con Sara detrás de mi
-no Michelle tienes que ir a buscarlos para que te vayas con ellos –me dijo
-claro que no, yo nomas estorbaría –dije seria mientras entraba a la sala donde tenían el televisor
-¡niña! –entro Henry con grandes ademanes feliz de la vida
-¿Qué pasa Henry? –me asuste al verlo
-te acabo de conseguir el contrato de tu vida –me decía mientras se llevaba las manos a la cara
-¿Qué dices Henry? En donde dímelo ya –me puse nerviosísima
-vas a salir en la portada de la revista Vogue –al escuchar eso no supe más de mi pues me desmaye de la impresión, cuando volví en si estaba recostada en el sillón mientras Henry me gritaba y Sara me echaba aire – ¡niña no me asustes por dios! –me grito Henry al verme abrir los ojos
-Henry por favor no juegues conmigo –le pedí mientras me reincorporaba
-no estoy jugando también a mí me favorece esto pues tú vas a salir ahí pero modelando mi marca, no sabes lo importante que es esto –yo lo vi tan feliz que me dio gusto por él aunque tenía tanto miedo de que no fuera a ser bien vista, ya tenía cierta fama en Inglaterra, pero esa revista iba a salir en estados unidos, Francia, Italia, Alemania, y por supuesto aquí en el reino unido, era mi más grande oportunidad de triunfar como modelo y tenía que hacerlo bien. La cita era en dos semanas para ese entonces los chicos ya habían vuelto de los estados unidos más famosos que antes, todo el día se hablaba de ellos y su triunfo en américa, les había ido bastante bien.
El día que iba a ir a la sesión fotográfica de la revista llego, una mañana fría de febrero, Henry me acompaño, llegamos a las oficinas de Vogue en Londres y después de registrarme me llevaron al estudio fotográfico, estaba nerviosísima, me pasaron mil cosas en la cabeza, todo fue tan pronto que cuando reaccione estaba frente al set, una señorita me condujo al vestidor donde había una cantidad de vestidos de la marca Henry Benz, la maquillista me esperaba, tenía tantas ganas de llorar pero me controle, estaba tan feliz era mi momento, así que me senté y deje que las personas de ahí me transformaran, empezó la sesión, duro mucho pero me divertí, era completamente diferente a las que había hecho con anterioridad pues ésta se percibía más profesional, distinta, más seria y sobria, me darían muchos tips y consejos que me ayudarían en el resto de mi carrera.
-fue un placer trabajar con usted señorita Harris –me dijo el fotógrafo mientras recogía su equipo
-gracias a ustedes –les dije emocionada mientras tomaba mi bolso, me regalaron muchísimas cosas, obviamente el vestuario de Henry y mucho maquillaje
-disculpe señorita ¿en cuánto tiempo saldrá la revista? –pregunto Henry entusiasmado
-en dos semanas –le respondió sonriente, yo me llene de nervios, quería ver ya mi rostro en la revista. Ya en el auto de regreso a casa Henry y yo charlábamos de nuestro próximo triunfo, por algo nos habían hablado para la revista, a pesar de que Henry Benz era una casa de modas de prestigio en Londres aun le faltaba dar ese paso a lo internacional y a mí me llenaba de alegría haber ayudado a que llegara a esa meta, estaba tan feliz por él, se lo merecía era una persona muy especial en mi vida, pues él me ayudo en mis momentos de penumbras y me impulsó a lo que yo tanto quería que era dedicarme al mundo de la moda
-eres un ángel que cayó del cielo –me decía Henry al borde de las lágrimas mientras me tomaba de las manos y las llevaba a su rostro
-hay Henry tu eres el ángel –le dije feliz por todo
-ambos fuimos puestos en el momento más indicado –respondió –te agradezco que hayas venido a Londres y como prueba de mi agradecimiento te voy a regalar unos pases para ir a ver a tus chicos –me decía subiendo y bajando las cejas
-no Henry, todo menos eso –dije cohibida
-claro que si ¿no te gustaría ir a verlos tocar en vivo? –pregunto buscando mi mirada
-si pero no –me contradije

-ok está bien no insistiré, entonces te regalare pases para ver a los Rolling stones –dijo entre risas, había escuchado muy poco la música de los stones y me agradaba así que acepte.

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